Viernes, 2 de diciembre de 2011
Mientras tanto, el Gobierno de Ilham Aliyev eximió de impuestos a la
importación de bienes de capital para las industrias petrolera, de gas y
agropecuaria.
MIENTRAS EL BOLIVARIANO ENDEUDA PDVSA,
AQUEL PAÍS SE RECONSTRUYE
Tanto que mira (y viaja) Hugo Chávez hacia Rusia, Bielorrusia e Irán,
bien le valdría reenfocar en ese vecindario y observar a Azerbaiyán, la
exrepública soviética recostada sobre el mar Caspio. Como Venezuela, con
297.000 millones de barriles de crudo en reservas, Azerbaiyán, con 2,6
billones de m3 de gas comprobados, cuenta también con las mayores del
mundo. Ambos países, desde los 90, repiten un mismo apellido en el
poder: Chávez preside sobre los venezolanos desde 1999; Heydar Aliyev
(1997-2003) primero y luego su hijo Ilham gobiernan a los azeríes desde
su «segunda independencia» (de la URSS; la primera había sido en
1918).Como Chávez, que intenta legitimar su perpetuidad en el sillón
presidencial mediante plebiscitos para reformar la Constitución
venezolana, Ilham Aliyev, después de haber sido reelecto en 2008 con el
87%, en 2009, embriagado por los votos, no pudo sino ceder a la
tentación y, por las dudas, reformó la azerí.
Resultado: se suprimieron los impedimentos para la reelección, se
restringió en varios aspectos la libertad de prensa. En la relación con
Washington, sin embargo, difieren. Así como a la Casa Blanca le interesa
mantener bajo cuerda la cordialidad con el palacio de Miraflores
(noblesse oblige, un promedio de 900.000 barriles de crudo venezolano se
exportan diariamente a EE.UU.), así también el Gobierno de Washington
cuida su relación con el de Bakú, la ciudad capital y principal puerto
del Caspio. Azerbaiyán no es sólo un proveedor alternativo al crudo y
gas ruso para los aliados europeos de EE.UU., sino que por su territorio
pasan las tropas estadounidenses camino a Afganistán. Valor
estratégico.Pero, al revés que Caracas, el Gobierno de Bakú muestra
coherencia en sus cartas.
«Estamos ubicados en la parte sudoriental del Cáucaso, nuestra población
es musulmana, pero nos inclinamos hacia Occidente», dijo a Ámbito
Financiero Elman Abdullayev, vocero del Ministerio de Relaciones
Exteriores, quien con una delegación de parlamentarios y académicos
azeríes visitó Buenos Aires la semana pasada. «Estamos en el cruce de
caminos entre Oriente y Occidente; nuestra principal herramienta en
política exterior es el multiculturalismo, que defenderemos durante 2012
y 2013 como miembros rotativos del Consejo de Seguridad de Naciones
Unidas», agregó.
«Necesitamos el apoyo de Europa y EE.UU. para el tendido de los
gasoductos y oleoductos transcaspianos», dijo a este diario Asim
Mollasade, parlamentario del opositor Partido de la Reforma Democrática
(centroderecha). Junto con Georgia, Ucrania y Turquía, Azerbaiyán
promueve los ductos que circunvalan territorio ruso. «Esta alianza
energética conecta Asia Central con Europa», señaló a Ámbito Financiero
el parlamentario Ceyhun Osmanli, del partido oficial. Inmediatamente,
Osmanli agrega que «Azerbaiyán se relaciona, desde la diversidad e
independencia de culturas, con sus vecinos y con el mundo: la excepción
es Armenia.»
«Perdimos el 20% de nuestro territorio porque en los 90 Rusia, Armenia y
Turquía buscaron castigarnos por nuestro apoyo a la OTAN», explica
Mollasade, para agregar que hoy, con una población de 9,2 millones,
Azerbaiyán tiene un millón de desplazados, consecuencia de la ocupación
militar por parte de Armenia de «territorio azerí como es el de
Nagorno-Karabaj», un enclave étnicamente armenio reivindicado por
Ereván.Sin embargo, la necesidad (de los ductos) tiene cara de hereje.
«Turquía es un líder regional, y es el ejemplo más fantástico de un
Estado secular con una población islámica», dijo este parlamentario, sin
ocultar su admiración por Ankara.
«En cambio, nuestro otro vecino, Irán, nos odia tanto como Armenia»,
prosiguió. Según Mollasade, «hay pruebas contundentes de la cooperación
de Armenia con Irán en materia nuclear». Si una política exterior así de
contundentemente definida diferencia a Bakú de Caracas, también las
distingue el manejo de los recursos y su derrame sobre la población.
Según el Banco Mundial, Azerbaiyán redujo su índice de pobreza del 49%
en 2001 al 9% en 2010. Su ingreso per cápita actual está en u$s 5.800,
la inflación anual en el 5,7%, y el crecimiento del PBI en el 5% (en los
últimos siete años el promedio fue del 17%, con récord en 2006 del 34,5%).
Las reservas del Banco Central llegan a u$s 38.000 millones, además de
contar con un Fondo Estatal de Petróleo (SOFAZ) de u$s 30.000 millones
acumulados como medida anticíclica.¿Y en Venezuela? Con el 90% de los
ingresos provenientes del petróleo, Chávez pudo aprovechar las subas del
precio del crudo. De acuerdo con la Cepal, la tasa de pobreza venezolana
se redujo del 49,8% en 1999 al 28,5% en 2007. Hoy, las cifras oficiales
indican que hay un 26,4% de pobres y el déficit habitacional afecta a 3
millones de venezolanos (de un total de 28,1 millones).
Entre 2004 y 2008 (en julio de 2008 el barril tocó u$s 122,40),
Venezuela tuvo una tasa de crecimiento positiva, aunque a fines de 2008
(con el barril a u$s 63,49) la inflación ya se había disparado al 43% y
el crecimiento se desaceleró. Con una inflación actual que ronda el 30%,
las reservas del Banco Central de Venezuela están en u$s 27.770
millones. ¿Fondo soberano o fondo anticíclico? Con Chávez es al revés:
PDVSA, la petrolera estatal, que billetea todos los gastos y veleidades
políticas del bolivariano, tiene una deuda de u$s 25.000 millones en
libros, a lo que se le añaden u$s 36.000 millones que se le deben a
China en concepto de ventas cobradas por anticipado, además de una deuda
de u$s 13.500 millones con el Banco Central, y cerca de u$s 30.000
millones que se estima costarían los juicios por arbitraje por la
estatización de las inversiones de Exxon-Mobil y Conoco-Phillips.
Mientras tanto, el Gobierno de Ilham Aliyev eximió de impuestos a la
importación de bienes de capital para las industrias petrolera, de gas y
agropecuaria. Para 2011, se estima una inversión extranjera directa de
u$s 3.100 millones. Van u$s 98.000 millones en la década, de los cuales
u$s 42.000 se destinaron al sector de petróleo y gas. «Ahora queremos
hacer de nuestra ubicación geográfica estratégica un hub para la
información y las comunicaciones, pero también buscamos comprar
tecnología argentina para desarrollar nuestra agroindustria», dijo el
embajador Mammad Ahmadzada. «En la diversidad está la seguridad», nos
aclara. La producción diaria actual es de un millón de barriles de crudo
y de 589.000 m3 de gas. Aun sentada sobre la mayor reserva global de
gas, Azerbaiyán, previsora, pone huevos en distintas canastas. Algo que,
la Venezuela de Chavez, no puede, todavía, ni empezó a emular.
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