Friday, December 2, 2011

El precio de la revolución

Opinión | 02/12/2011

El precio de la revolución

El ciudadano común, por su parte, se hace preguntas, sin saber nada de
nada...¿Por qué es prioritario aplicar la ley al "shampoo", al
desodorante o a los detergentes? La respuesta es evidente: ¡La
revolución no tiene precio... para todo lo demás fue creada la nueva ley
de costos!
MARIANELA LA FUENTE

Recientemente entró en vigencia la "Ley de Costos y Precios Justos", con
el "Reglamento Parcial sobre la Superintendencia Nacional de Costos y
Precios y el Sistema Nacional Integrado de Administración y Control de
Precios".

La ley se implementa con la intención de evitar los abusos de los
comerciantes, la especulación, sobrefacturación, tercerización y otras
malas prácticas. El objetivo del gobierno es justo y necesario:
"mantener la estabilidad de precios y propiciar el acceso a los bienes y
servicios a toda la población en igualdad de condiciones".

Pero lo que luce injusto e inoperante para alcanzar estos objetivos es
la ley en cuestión. La recién creada Superintendencia tiene la potestad
de determinar si el margen de ganancias es excesivo o no (sin que el
reglamento aclare los criterios o metodologías que empleará para
hacerlo) y de fijar el precio "justo" de cualquier bien o servicio que
pueda ofrecer cualquier empresa nacional o extranjera en el país.

El asunto del "precio justo" es tema de discusión desde la Edad Media.
Ya desde entonces, la Iglesia católica defendía que los precios no
podían abandonarse a las ciegas fuerzas del mercado, sino que debían
imperar criterios de justicia en su definición.

El lucro y la usura eran pecados. Sin embargo, ya desde esa época se
puso en evidencia la perversidad de los mecanismos para definir los
precios. En la práctica, los precios y las ganancias eran justos si
permitían a cada quien vivir "honradamente" de acuerdo con el nivel y
usos de su clase social.

La voluntad divina justificaba los privilegios de la Nobleza y
determinaba quién era rico y quién era pobre. Esta potestad corresponde
ahora a la Superintendencia.

¿Qué se entenderá por "precio justo" en la Revolución Bolivariana? Más
allá de la ley, se acepta que el precio del petróleo es "justo" si ronda
los cien dólares por barril. Así lo ha afirmado el Comandante. No
importa el costo de producción. Si este precio baja mucho, lo que es
injusto es el mercado, y no el precio. Ya lo dijo Oscar Wilde: "un
cínico es un hombre que sabe el precio de todo y el valor de nada".

El ciudadano común, por su parte, se hace preguntas, sin saber nada de
nada: ¿Por qué no empezar a aplicar la ley a los contratos del gobierno?
¿O a los convenios con China y Cuba? ¿Cómo podría considerarse en la
estructura de costos, el componente de las comisiones y la corrupción?
¿Cómo se toma en cuenta el costo de la inseguridad y la delincuencia?
¿Cuánto cuesta una "vacuna"?

¿O el tiempo que se emplea en burocracia y trámites administrativos?
¿Cuál es el costo de los apagones, de la escasez de insumos, de las
campañas electorales y las cadenas, de la ineficiencia del sistema
judicial, del mal estado de las vías e infraestructuras o de la
violación de los DDHH? ¿Por qué es prioritario aplicar la ley al
"shampoo", al desodorante o a los detergentes? La respuesta es evidente:
¡La revolución no tiene precio... para todo lo demás fue creada la nueva
ley de costos!

http://talcualdigital.com/Nota/visor.aspx?id=62753&tipo=AVA

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