23-Dic 05:59 am|El Nacional
Luego de desplantes y amenazas del presidente Chávez, se puso fin a la
participación nacional en un esfuerzo de integración de cuarenta años.
Un lustro después, una vez cumplido el período de transición, se intenta
remediar el error con acuerdos entre los gobiernos que remedan, pero no
igualan, el tratamiento que el país recibía en el acuerdo subregional
Dentro las múltiples irresponsabilidades cometidas por el actual
gobierno destaca el retiro de Venezuela de la Comunidad Andina de
Naciones. Luego de insultos, desplantes y amenazas del presidente
Chávez, se puso fin a la participación nacional en un esfuerzo de
integración de cuarenta años.
Un lustro después, una vez cumplido el período de transición, se intenta
remediar el error con acuerdos entre los gobiernos que remedan, pero no
igualan, el tratamiento que el país recibía en el acuerdo subregional.
Entre tanto, tal como informamos el pasado domingo, las manufacturas que
exportábamos a los vecinos andinos han descendido abruptamente, hasta
casi desaparecer, con lo que la industria nacional sufre un rudo golpe,
pues se trataba de los pocos mercados en los que podíamos ser
competitivos. Nuestros antiguos socios comerciales han buscado otros
proveedores más confiables, lo que dificulta recuperar tales mercados.
Como compensación ante los daños evidentes que significaba el retiro de
la CAN, el Gobierno presentó la idea de ingresar a Mercosur, acuerdo
subregional de integración en el cual predominan Argentina y Brasil. Han
transcurrido también cinco años desde que Venezuela solicitó su entrada
y ésta aún no ocurre.
Para algunos de sus países miembros, nuestro gobierno no tiene las
credenciales democráticas ni la credibilidad suficiente para asociarse.
Brasil lo dudó mucho y recibió, en su momento, su cuota de insultos y
amenazas, hasta que los jugosos negocios que realiza en nuestro suelo le
hicieron perder la resistencia. Ahora el principal obstáculo es el
Parlamento de Paraguay, el cual ha resistido toda clase de presiones
para que modifique su posición.
El martes pasado, en su primer viaje oficial al exterior desde que se le
diagnosticó la enfermedad, el Presidente voló a Montevideo para reunirse
con sus colegas de Mercosur y tratar de convencerlos de que encontraran
una fórmula para dejarlo entrar. No obtuvo buenos resultados. Lo que
hace que la situación de Venezuela se torne desesperada porque se está
quedando aislada.
Los pocos socios comerciales que le van quedando en el continente son
los que le cuestan más caros. Y al resto sólo se le permite participar
en los foros que se dedican a redactar comunicados retóricos e inocuos,
pero que no generan compromisos ni tienen mecanismos para la toma de
decisiones, como el Celac.
Se han perdido cinco años de comercio exterior debido a una política
internacional que responde a los humores del jefe del Estado más que a
los intereses nacionales. Y lo que es peor, se ha perdido la buena
voluntad de los países de la región.
En tales circunstancias resulta muy difícil normalizar las relaciones
externas y mucho más pensar en avances en la integración regional.
Además, la nación se debilita ante terceros. Corre el riesgo de, como
Cuba, terminar dependiendo de un solo país patrocinante que se aproveche
de su debilidad.
http://www.el-nacional.com/noticia/15226/10/Derrota-en-Mercosur.html
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