06-Dic 06:28 am|El Nacional
Sólo la unidad nos hará libres", afirmó Hugo Chávez ante los presidentes
de América Latina y el Caribe en ocasión de la instalación de la cumbre
de CELAC
Sólo la unidad nos hará libres", afirmó Hugo Chávez ante los presidentes
de América Latina y el Caribe en ocasión de la instalación de la cumbre
de CELAC. Ese discurso para afuera también debiera pronunciarlo hacia
adentro, en nuestros campos y ciudades, en los cuales ha sembrado la
división y el odio.
Ese mensaje se escucha, pero no lo dice él sino la Mesa de Unidad, la
cual con paciencia infinita ha venido tejiendo el acercamiento entre los
venezolanos, en oposición a la animosidad y la descalificación que el
Presidente cultiva dentro de nuestras fronteras.
Chávez insistió también en su alocución en que es necesario "convivir
con las diferencias". Actitud muy diferente a la que adopta con quienes
difieren de él en Venezuela, a los cuales trata de escuálidos,
premajunches, burgueses, apátridas o reaccionarios y contra los cuales
ha organizado milicias y escuadrones para que los aplasten o los pulvericen.
Raúl Castro, presidente de Cuba, habló en el mismo sentido cuando dijo:
"Hay que respetar la diversidad, resolver diferencias y cooperar", lo
que tampoco el mandatario comunista aplica allá en La Habana.
Muy diferente es el enfoque sincero de los opositores venezolanos,
quienes han logrado unificar a grupos muy diversos entre sí, y reconocen
la necesidad de la paz y la cooperación en el país para poder salir del
abismo en que nos ha hundido la agresividad del comandante.
Esta agresividad no estuvo ausente en su intervención ante los
presidentes de la Celac cuando se refirió a quienes no forman parte de
ella, particularmente a los países industrializados, a los imperios y a
España, a la cual acusó nuevamente de genocida.
Los otros mandatarios sonreían nerviosamente, mientras la claque
oficialista se paraba a aplaudir a cada instante, incluyendo a los altos
mandos militares. Ahí asomó el tramojo.
Pero no dijo que quienes en el país piensan diferente a él son
inhabilitados o se les envía a la cárcel, después de haber sido
insultados en cadena o a través de los medios de comunicación del
Estado. Por eso resulta muy difícil que tengamos unidad y libertad
mientras el comandante y su gobierno no cambien de actitud.
Unidad es la que nos ofrecen las fuerzas democráticas, los partidos
políticos, los estudiantes y las organizaciones civiles. Han demostrado
que pueden amalgamarse ópticas muy diferentes cuando de lo que se trata
es de salvar la democracia y las posibilidades de progreso. En ellos
suena más auténtico aquello de que "sólo la unidad nos hará libres" y
menos impostado el deseo de convivir con las diferencias.
Porque las expresiones piadosas que el presidente Chávez les dijo a sus
colegas no se las tragan ni sus seguidores más consecuentes, quienes han
sido entrenados para, rodilla en tierra, destruir al enemigo. Para ellos
la unidad es la veneración al líder.
Pero lo que viven el resto de los venezolanos es la conflictividad y el
odio que propicia el Gobierno.
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