Tuesday, December 6, 2011

Conformismo y sumisión

Conformismo y sumisión
En una década perdimos medio siglo de progreso y buena parte de las
libertades
CARLOS MACHADO ALLISON | EL UNIVERSAL
martes 6 de diciembre de 2011 12:00 AM

Los discursos sobre soberanía, riqueza de nuestros recursos naturales,
libertad y progreso, se convierten en humo cuando observamos la triste
realidad cotidiana. Realidad matizada por el conformismo, la sumisión o
la indiferencia de muchos venezolanos.

Recuerdo el país palúdico y miserable de mi infancia: década de 1940,
cuando las oportunidades eran escasas, la educación limitada y los
mendigos abundantes. Los poblados del interior carecían de electricidad,
escuela, médico o vías asfaltadas. Cuando terminó la II Guerra Mundial,
la comida era monótona y todo era escaso, adultos y niños hacíamos cola
para obtener ciertos alimentos, una caja de lápices era un regalo
extraordinario y se utilizaba tela de sacos de harina para hacer
camisas. Después todo cambió, Venezuela se transformó en el país de las
oportunidades en las décadas de los 50, 60 y 70, cuando no había
inflación, crecía el número de industrias, la electricidad llegaba,
junto a la vialidad, a cada rincón del país. El número de liceos,
escuelas y universidades creció de modo espectacular, así como los
acueductos, las casas rurales, autopistas y puentes. Un millón de
europeos migró a Venezuela, dos de cada tres se quedaron en panaderías,
talleres mecánicos, la industria de la construcción, la flota pesquera,
el cultivo de cereales y hortalizas, sus bodegas se transformaron en
supermercados. En una generación saltamos de 5.000 a 500.000 estudiantes
universitarios y construimos el 80% de la infraestructura actual del país.

Y llegó el caos

Retornaron los mendigos, tierra sustituye al asfalto, la inflación que
devora salarios, universidades arruinadas, cada día se hunde un tramo de
autopista, se cae un puente, un centenar de compatriotas es asesinado,
un pueblo o una ciudad se queda sin electricidad, dos o tres horas
atrapados en el tráfico, aguas negras y basura, parte integral del
paisaje urbano. Desapareció el imperio de la ley. En una década perdimos
medio siglo de progreso y buena parte de las libertades que un día nos
llenaron de orgullo y bastante petulancia. El Gobierno apuesta a que nos
habituemos a todo lo malo.

Perdimos, sumisos y sin mayor protesta, mucho más. Los extranjeros
controlan parte de los servicios públicos. Desde La Habana le dicen al
Gobierno cómo actuar. Se refieren a Fidel, sin rubor, como "mi
comandante". La economía, solo petróleo y comercio, permutamos riqueza
por paramédicos, cupos en hospitales y asesorías cubanas de dudosa
calidad. Más de 200 mil venezolanos han migrado a otras latitudes.
Dependemos de la importación de alimentos, productos químicos,
manufacturas, medicinas, zapatos, ropa, gasolina y armas. La soberanía
está en manos de las importaciones e influencia política de Cuba, Irán,
Bolivia, Brasil, Rusia, Nicaragua, China, Argentina y Bielorrusia ¿Dónde
quedó la soberanía? ¿En el enorme afiche del Che Guevara que cubre la
fachada del edificio de Pdvsa? ¿O aun, amable lector, se encuentra en su
cerebro y en su corazón?

cemacallison@gmail.com

http://www.eluniversal.com/opinion/111206/conformismo-y-sumision

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