Gustavo Coronel
Domingo, 4 de diciembre de 2011
Esta visita de ustedes a Caracas relacionada con la instalación de la
CELAC tiene dos aspectos fundamentales. Uno es geopolítico y tiene que
ver con la creación de una nueva organización regional que apunta a la
desintegración
Señores y Señoras:
Tengo pocas esperanzas de que esta carta les llegue a ustedes. No ha
sido característica de los líderes latinoamericanos de nuestra época
escuchar la voz de los pequeños. Sin embargo, la publico porque pienso
que representa una posición compartida por muchos miembros de nuestra
comunidad hemisférica.
Esta visita de ustedes a Caracas relacionada con la instalación de la
CELAC tiene dos aspectos fundamentales. Uno es geopolítico y tiene que
ver con la creación de una nueva organización regional que apunta a la
desintegración. El otro es moral y tiene que ver con la presencia de
ustedes en un país que sufre una inepta y corrupta dictadura de corte
militar y fascista.
Cuales son las razones para crear una organización política hemisférica
de carácter excluyente, dejando afuera a dos países del hemisferio, como
lo son Canadá y los Estados Unidos de América? Ninguna organización
producto de complejos de inferioridad puede tener el éxito asegurado.
Las organizaciones de naturaleza regional y mundial, por definición, no
deben tener una naturaleza excluyente y de disgregación. Las sociedades
del planeta tienden hacia una progresiva integración de esfuerzos, como
única vía para logar la prosperidad y bienestar comunes. Y he aquí que
el CELAC viene a crearse con el objetivo opuesto de excluir a dos países
miembros del hemisferio porque no tienen las mismas culturas y
costumbres nuestras. No son de confiar porque, según ustedes, son
demasiado desarrollados para co-existir con nosotros, los "jóvenes"
países del hemisferio. Sin embargo, cuando Chicago se fundó, Caracas
tenía unos 250 años de haber sido fundada. Hoy Chicago tiene un PIB casi
el doble del PIB de Venezuela.
Dicen ustedes: hay que separarse de esa gente!
El segundo aspecto tiene que ver con la tácita validación que ustedes
hacen, con su visita, de una dictadura feroz, inepta y corrupta que
tiene a nuestro país al borde del colapso material y espiritual total.
Debiera haber sido un acto didáctico elemental del liderazgo político
hemisférico haberse negado a asistir a un evento que le da al dictador
una fisonomía falsa de estadista, de líder de una fraudulenta soberanía
regional. Ustedes llegan a una Caracas recién pintada y barrida a toda
prisa, inmensa aldea Potemkin que da una errónea impresión de buen
mantenimiento. Se ha declarado dia no laborable para mantener a la gente
fuera de las calles. Se prohibe el porte de armas, como si ello fuera
solamente asunto de un día. Hay 1500 soldados armados en las calles de
la capital para garantizar una seguridad momentánea durante las horas
del evento, seguridad que dista mucho de ser la que experimenta el
pueblo venezolano. Se reúnen ustedes en un cuartel, en negación del
espíritu civilista y civilizado que deberían ustedes promover.
Visitan ustedes un pais donde $60.000 a $90.000 millones han
desaparecido en los bolsillos de la pandilla que ocupa el poder y los de
sus amigos del planeta, entre quienes están algunos de quienes nos
visitan. Donde las instituciones del estado y los funcionarios que
deberían servir al país solo responden a los intereses del dictador.
Donde la transparencia en el manejo de los dineros nacionales ha
desaparecido. Donde la oposición es hostigada, insultada y perseguida de
manera sistemática.
Pienso que este liderazgo moralmente invertebrado que ustedes
representan está basado en razones que no tienen nada que ver con el
bienestar y progreso de nuestros pueblos. Tiene que ver con la obtención
de ventajas materiales o de estrategias políticas para satisfacer
agendas personales o tribales, de espaldas a los habitantes de nuestro
hemisferio. Esta es otra "fiesta" de egos, de deseos de figuración, del
mundo de los discursos sin sustancia, lienzos mál pintados y elogios mutuos.
Regresen ustedes a sus países. Habrán dejado en Caracas algunos jirones
de su ya maltrecha dignidad. No representan ustedes la solución para
nuestros pueblos, son gran parte del problema.
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