Saturday, March 8, 2014

Venezuela es una colonia de Cuba

08 DE MARZO DE 2014

Venezuela es una colonia de Cuba

"Ustedes están obligados a defender nuestra soberanía que hoy está
amenazada por la injerencia cubana. No se presten a defender un régimen
ilegítimo, usurpador y totalitario que está subordinado a Cuba.
Venezuela hoy es un país prácticamente ocupado por los esbirros de dos
criminales del mundo, los hermanos (Raúl y Fidel) Castro en Cuba. Ellos
han introducido a Venezuela un verdadero ejército de ocupación", dijo
recientemente el exmentor político del fallecido Hugo Chávez, Luis
Miquilena, llamando a estudiantes a proseguir con sus protestas, y a las
fuerzas armadas, a no defender al gobierno de Nicolás Maduro. Se suma
así a otros altos militares retirados que en su momento respaldaron
incondicionalmente a Chávez. Definitivamente, pronto el chavismo será
una triste, dolorosa y perjudicial historia en Venezuela, y el pueblo
venezolano recuperará la libertad de decidir su propio destino, sin
injerencias extrañas.

La moral de ningún pueblo se puede mantener indemne más allá de ciertos
límites de cansancio y desilusión. Desde que asumió el poder a la muerte
de Hugo Chávez el 6 de marzo de 2013, Nicolás Maduro se ha visto
obligado a caminar sobre una fina línea, simulando democracia para
controlar a la opinión pública. Valiéndose de las instituciones
democráticas consagradas en la Constitución bolivariana establecida por
el autoritario desaparecido, el Poder Electoral venezolano, dominado por
la nomenclatura chavista, a su vez títere de los hermanos Castro de
Cuba, convocó a elecciones para elegir a un nuevo presidente, reteniendo
como candidato oficialista al presidente designado por Chávez antes de
morir, Nicolás Maduro. La mayoría democrática del pueblo venezolano
acreditó en la honestidad política del régimen chavista en cuanto a que
las elecciones serían limpias y transparentes y eligió a Enrique
Capriles como candidato, sin sospechar que un "equipo electoral"
denominado "Frente Francisco de Miranda", comandado por el experto
cubano en fraudes electorales, Raciel García Ceballos, se aprestaba a
organizar un tremendo fraude electoral a fin de volcar el resultado a
favor de Nicolás Maduro.

En efecto, desde una base de datos establecida en la ciudad cubana de
Pinar del Río, el Gobierno venezolano reasignó a opositores residentes
en bastiones chavistas a colegios electorales muy alejados de sus
hogares. Como lo denunció en su oportunidad el candidato opositor
Enrique Capriles, denuncia corroborada por el ex secretario de Estado de
los Estados Unidos Roger Noriega, el fraude perpetrado por el sistema
informatizado cubano afectó a 1,2 millones de votantes y fue decisivo
para la tramposa victoria electoral de Nicolás Maduro en las elecciones
del 14 de abril del año pasado. En esta ocasión, el Consejo Nacional
Electoral de Venezuela –en manos del chavismo– admitió solo un margen de
225.000 sufragios a favor de Maduro.

Obviamente, en un país con tradición democrática como Venezuela, la
mayoría del pueblo venezolano, encabezada por el candidato opositor
Enrique Capriles, reaccionó airado ante unas elecciones tan
flagrantemente vergonzosas, denunció el fraude y demandó su anulación.
Aunque el Consejo Nacional Electoral rechazó las demandas de la
oposición que anhelaba una democracia real, la legitimidad política de
Nicolás Maduro como presidente de Venezuela quedó definitivamente en
entredicho, con lo que, en vez de disminuir, más bien se acrecentaron
los problemas políticos para el régimen chavista sin Chávez, encabezado
por él.

El hastío y la desilusión de la mayoría del pueblo venezolano debido a
la carencia de alimentos y otros artículos de primera necesidad, a una
inflación galopante del 56 por ciento el último año y un déficit fiscal
del 16 por ciento del PIB, y la persecución política contra los
opositores, los medios de comunicación y la libre empresa, han llevado a
la explosión de protestas populares masivas, con desórdenes y muertes de
manifestantes debido a la dura represión desatada por las fuerzas de
seguridad del Estado, incluidos los grupos paramilitares creados por
Chávez para defender su revolución bolivariana, como la "Guardia
Territorial" y las patotas de los "Movimientos Bolivarianos
Revolucionarios". La represión del Gobierno, lejos de calmar los ánimos
de la ciudadanía, los ha enardecido aún más, a tal punto que el régimen
chavista está viendo a su propia gente unirse a la oposición.

No es de extrañar, entonces, que la OEA decidiera por mayoría de votos
que la sesión en la que se tratará el caso venezolano sea secreta, sin
acceso de la prensa, pues a los representantes de los países
bolivarianos y sus acólitos no les gustará nada que se ventilen estas
barbaridades y escándalos perpetrados por el régimen de Maduro.

A nadie debe sorprender también que en días recientes el mentor político
de la primera hora de Hugo Chávez, Luis Miquilena, de 94 años, haya
llamado a los estudiantes a seguir con sus protestas, y a la Fuerza
Armada Nacional Bolivariana, a no defender al gobierno de Nicolás
Maduro, al que calificó como "un régimen ilegítimo, usurpador y
totalitario que está subordinado a Cuba". Este veterano político
venezolano, exguerrillero comunista durante la dictadura del general
Marcos Pérez Jiménez en la década de 1950, se unió en 1994 al proyecto
político de Hugo Chávez y presidió la Asamblea Nacional Constituyente,
encargada de redactar la actual Constitución venezolana en 1999. Durante
el primer gobierno de Chávez, fue ministro del Interior y de Justicia
por dos veces, hasta que unos años después se alejó de su discípulo,
disconforme con el rumbo que iba tomando su gobierno, sobre todo por su
cada vez más estrecha alianza con el régimen castrista de Cuba.

"Ustedes están obligados a defender nuestra soberanía que hoy está
amenazada por la injerencia cubana. No se presten a defender un régimen
ilegítimo, usurpador y totalitario que está subordinado a Cuba.
Venezuela hoy es un país prácticamente ocupado por los esbirros de dos
criminales del mundo, los hermanos (Raúl y Fidel) Castro en Cuba. Ellos
han introducido a Venezuela un verdadero ejército de ocupación. Los
cubanos manejan los puertos, aeropuertos, las comunicaciones, las
cuestiones más esenciales en Venezuela, y nosotros estamos en manos de
un país extranjero", señaló Miquilena en abierta alusión a los más de
25.000 médicos, ingenieros y militares cubanos que trabajan al servicio
del Gobierno y de los programas sociales establecidos por Chávez y
mantenidos por Maduro, a cambio de 100.000 barriles diarios de petróleo
proveídos por Venezuela a la isla caribeña.

El prominente exmentor de Hugo Chávez se suma así a altos jefes
militares en situación de retiro que en su momento respaldaron
incondicionalmente a Chávez para consolidarse en el poder, como el
general de paracaidistas Raúl Isaías Baduel, quien repuso a Chávez en su
cargo tras el fallido golpe de Estado de abril de 2002, cuando el nuevo
gobierno lo tenía preso y listo para exiliarlo a Cuba. Con
posterioridad, Chávez lo nombró ministro de la Defensa Nacional, pero,
como Miquilena, el general se alejó de él, disconforme por su
sometimiento al régimen cubano de los hermanos Castro.

Así las cosas, y pese a la solidaridad cómplice de los Gobiernos
chavistas de la región, encabezada por la presidenta de Brasil, Dilma
Rousseff; seguida por Cristina Fernández de Kirchner, de Argentina; José
"Pepe" Mujica, de Uruguay; Evo Morales, de Bolivia, y Rafael Correa, de
Ecuador; con la disimulada indiferencia de los demás gobernantes de
Unasur, incluido nuestro presidente, Horacio Cartes, todo induce a creer
que, de continuar las protestas populares y la sangrienta represión del
Gobierno, más temprano que tarde, inevitablemente, las fuerzas armadas
de Venezuela van a tomar partido a favor de la mayoría del pueblo
venezolano, defenestrando al dictador Maduro de la misma forma en que lo
hicieron las de Egipto con el dictador Mubarak.

Definitivamente, pronto el chavismo sin Chávez será una triste, dolorosa
y perjudicial historia en Venezuela, y el pueblo venezolano recuperará
la libertad de decidir su propio destino, sin injerencias extrañas.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/venezuela-es-una-colonia-de-cuba-1222478.html

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