Wednesday, March 26, 2014

Ferocidad + perversión = Cuba

Redacción Martes, 25 Marzo 2014 00:00

Una y otra vez, en centenares de sus relatos, las víctimas de la
represión a partir del 12 de febrero pasado coinciden: la violencia
física y la acción de las armas por uniformados y paramilitares ha
estado asociado a prácticas de perversión. Cuando se viola a un detenido
con un fusil; cuando se obliga a alguien a ingerir excrementos; cuando
se golpea a un estudiante por ejercer su derecho de protestar; cuando se
dispara a quemarropa a un ciudadano desarmado e indefenso; cuando se
dispara a los edificios de forma indiscriminada sin que exista
justificación para ello; cuando se lanzan centenares de bombas
lacrimógenas en contra de un recinto educativo; cuando se disparan balas
que matan­ por la espalda; cuando se utilizan las tanquetas importadas
desde China para destruir vehículos estacionados en las calles, hay que
preguntarse qué es lo que está pasando, más allá de las realidades más
obvias de la violencia represiva.
El análisis de los relatos de las víctimas de estas acciones ­que
provienen de distintas partes del país y que sugieren conductas
programáticas, incitadas y diseñadas­ genera interrogantes que se
acumulan sobre los funcionarios que no solo han traspasado los límites
legales y profesionales de su oficio, sino que parecen haberse despojado
de toda consideración, de toda compasión al momento de actuar contra
quienes se oponen a seguir viviendo en indignas condiciones de
inseguridad y de deterioro de la calidad de vida.
Estas feroces actuaciones no son nuevas.
Desde marzo de 2001, cuando la Guardia Nacional reprimió a trabajadores
de Pdvsa en Anzoátegui y Zulia, y en Bajo Grande atacó con peinillas y
disparos de perdigones, el expediente no ha cesado de crecer. ¿Recuerda
el lector el horror de lo ocurrido en Los Semerucos? ¿Alguien ha
olvidado que, según la denuncia del general Carlos Alfonzo Martínez,
funcionarios de ese cuerpo atacaron la marcha opositora del 11 de abril
de 2002 y luego protegieron a los paramilitares que dispararon contra
los indefensos? ¿Es posible olvidar las imágenes de espanto de la
operación contra un Mohamed Mehri indefenso? Podrían listarse centenares
y centenares de acciones desproporcionadas que han vulnerado, a un mismo
tiempo, los cuerpos de los ciudadanos y el marco legal vigente. Pero los
hechos posteriores al 12 de febrero muestran que hay algo más turbio: la
planificación de la ira. El azuzamiento del odio.
La reacción desproporcionada guarda una estrecha relación con la ira. Lo
desmedido forma parte de su lógica profunda. Pero lo esencial es esto:
la ira es, con frecuencia, el estallido de lo acumulado. De capas y
capas de resentimiento que, como probaron nazis y comunistas, podían
activarse para el desmontaje de la oposición y fortalecimiento del
propio poder al costo de una violencia más allá de todo límite.
La iracundia puede sistematizarse. Adquirir el estatuto de instrumento
de dominación por parte del Estado. A la ira del individuo se
corresponde ­amplificada por los mecanismos de la propaganda y la
manipulación­ la ira de la corporación, la ira capaz de hacer confluir
la violencia con la insania, la furia con la perversión, la virulencia
del pastiche bolivariano mezclado con la saña estructural del castrismo,
con el que se pretende doblegar la voluntad democrática de los venezolanos.
Las revueltas conocidas como las jacqueries en el Medioevo; los extremos
cometidos en la toma de la Bastilla; o el famoso asalto al Palacio de
Invierno (San Petersburgo) en el fatídico año de 1917 son, de algún
modo, antecedentes de la furia programática, del odio inducido, del
contagio enfermizo, resultado del adoctrinamiento que sectores militares
han recibido de cubanos y de sus representantes en Venezuela.

http://www.correodelcaroni.com/index.php/opinion/item/11641-ferocidad-perversion-cuba

No comments:

Post a Comment