Wednesday, March 19, 2014

Autoritarismo chavista: error histórico que no se debe repetir

Autoritarismo chavista: error histórico que no se debe repetir
MIÉRCOLES, 19 DE MARZO DE 2014 00:30 ESCRITO POR OSMAR LAFFITA

Cuba actualidad, Cidra, Matanzas, (PD) El ilegítimo presidente de
Venezuela, Nicolás Maduro, se despojó de la fétida máscara que encubría
su rostro antidemocrático. La cruel represión desatada desde el pasado
12 de febrero contra la sociedad civil es una clara evidencia de que
pretende imponer al país una dictadura de hierro como la de La Habana.

Ningún gobierno que se autodefina democrático ataca a la población -en
especial a los estudiantes- valiéndose de brutales métodos, propios de
los peores regímenes fascistas y estalinistas que haya conocido la historia.

Es más que evidente que al mandatario bolivariano no le ha bastado
gobernar mediante decretos. Por eso trata de condenar al ostracismo a la
mitad de la población que se le opone y recrudece la batalla contra sus
adversarios políticos, a quienes considera "enemigos de la patria", por
la sencilla razón de que no piensan como él.

Los autodenominados dueños del Palacio de Miraflores -los chavistas- se
han encolerizado por las protestas cívicas de miles de venezolanos
quienes exigen que se adopten medidas eficaces para enfrentar el
desabastecimiento, la criminalidad y la injerencia castrista en la
nación sudamericana.

A pesar de que el autoritario Maduro reconoce la existencia de estos
males en la sociedad, ha decidido -como respuesta- reprimir a los que
protestan. El despliegue por todo el país de la Guardia Nacional para
contenerlos; el procesamiento penal o la detención de centenares de
ellos, ha sido para el aspirante a dictador, la única solución posible.

Para encubrir sus bestiales ataques a los manifestantes, en los que se
emplean gases lacrimógenos, se golpea, se arresta y se mata, las
autoridades gubernamentales han emprendido una guerra atroz contra los
medios de prensa. Prueba de ello son los periodistas golpeados,
insultados o censurados.

Resulta vergonzoso el hecho de que la mayoría de los gobiernos
latinoamericanos y caribeños no hayan condenado esas arbitrariedades. Su
ambigua postura en el reciente encuentro de embajadores de la
Organización de Estados Americanos (OEA) es bastante lamentable, porque
alienta a los verdugos del pueblo venezolano.

No es casual que la castrista Telesur no exhiba al mundo la horrible
manera en que los militares chavistas agreden a la población. No se ven
ni escuchan en los reportajes difundidos por esta dudosa televisora
-supuestamente multinacional- las declaraciones de los estudiantes que
critican al dictador Maduro; tampoco los discursos de prominentes
líderes opositores como María Corina Machado y Henrique Capriles.

Ante las justas demandas de la comunidad internacional, para que cese la
violencia en el hermano país, Nicolás Maduro llama a un "diálogo"
nacional, pero al mismo tiempo insulta a sus opositores y a los
estudiantes, los encarcela y golpea, e incrementa el militarismo en la
nación.

Las desvirtuadas ideas del socialismo del siglo XXI, aplicadas en
Venezuela por unos virulentos discípulos de Fidel Castro, constituyen un
grave error histórico que no se debe repetir. Todo intento por resucitar
los sangrientos regímenes comunistas de la otrora Europa Oriental
conducirán al fracaso. Esos sistemas bestiales sólo generan violencia,
odio de clases, desabastecimiento, corrupción, criminalidad y censura.

Deben los pueblos latinoamericanos elegir su destino entre dos opciones
diametralmente opuestas: la dictadura y la democracia. La primera,
amordaza a las naciones, las esclaviza y las obliga a vivir en la
miseria; la segunda, imperfecta, pero mejorable, ofrece a la ciudadanía
derechos, libertades y oportunidades para defenderse ante las
arbitrariedades de los funcionarios del estado.

Quien dirige un país por voluntad popular tiene una gran
responsabilidad. Esta se resume en una sola frase: gobernar a favor de
todos los ciudadanos y ciudadanas.

Falta a la ley y a la ética quien se vale de una fracasada e importada
ideología para servir a sus intereses egoístas. Su objetivo es
mantenerse en el poder indefinidamente.

Lo acontecido en Venezuela muestra con claridad que el régimen
autoritario de Nicolás Maduro se despojó de su máscara. El pútrido
cordón que la sostenía era falso, como falsa es la teoría del socialismo
del siglo XXI, la que sólo conduce al desagradable encuentro con el
frustrado castrocomunismo que hoy abruma al pueblo cubano.

Para Cuba actualidad: sanchesmadan61@yahoo.com

http://www.primaveradigital.org/primavera/internacional/52-mundo/10123-autoritarismo-chavista-error-historico-que-no-se-debe-repetir.html

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