La principal ciudad de los Andes se rebela
Los vecinos levantan barricadas. La ingobernabilidad se extiende. Vielma
Mora, el chavista eficiente
domingo, marzo 9, 2014 | CubaNet
Los días de José Gregorio Vielma Mora (San Cristóbal, 26 de octubre de
1964), el gobernador del estado Táchira, la región que lidera las
revueltas más fuertes contra el gobierno del presidente Nicolás
Maduro, son más largos que de costumbre.
San Cristóbal, la principal ciudad, se ha salido de control y muestra el
aspecto de un campo de batalla: la calzada negra, llena de vidrios y de
aceite quemado, las alcantarillas levantadas y guardadas en las casas
vecinas a las zonas liberadas por vecinos hartos de la política
económica chavista, barricadas en sectores populares y de clase media, y
los famosos Miguelitos.
Esta es quizá el arma secreta de los manifestantes. Se trata de una
manguera recortada y atravesada por clavos, de modo que, al colocarlos
en el piso, funcionen como trampas para pinchar las llantas de las
motocicletas de los enemigos. UnMiguelito causó el accidente que hace
dos meses derivó en el asesinato de la ex miss Venezuela Mónica Spear y
su ex marido Thomas Henry Berry.
Vielma Mora no ha podido evitar que, con el paso de los días, la
ingobernabilidad se extienda hacia otras poblaciones más importantes
como Táriba y La Grita. En vista de eso, el gobierno central ha enviado
al Ejército a custodiar las vías principales que comunican con San
Cristóbal y la frontera con Colombia.
El jefe de la Red de Defensa Integral de los Andes, Miguel Vivas
Landino, coordina ahora todas las operaciones policiales y militares. Es
una militarización parcial que también busca reforzar las labores de la
inteligencia de la policía.
El Gobierno juega al desgaste de la protesta capturando a los
manifestantes opositores cuando éstos son relevados por sus compañeros
en las zonas liberadas. Esto ocurrió el miércoles muy temprano. Tres de
los manifestantes –José Lesmes, Luigi Paloteni y Omar Cárdenas- que
mantienen el campamento en la intersección de las avenidas Ferrero
Tamayo y Carabobo, en Barrio Obrero, fueron interceptados por las
autoridades.
Al mismo tiempo la policía y la Guardia Nacional no intervienen cuando
personas contrarias al corte de vías tratan de remover con violencia los
obstáculos con que los opositores las bloquean. Esta semana numerosos
testimonios en video indican que chavistas armados disparan contra sus
adversarios. En Táriba entraron a las residencias Don Luis buscando
además cortar el suministro de alimentos que les permite a los
manifestantes resistir en la calle durante días.
Una prueba del trabajo de la inteligencia pudo ocurrir este viernes en
Caracas. Al final de la tarde, en Altamira, el epicentro de las
protestas opositoras, un vehículo sin identificación policial introdujo
a la fuerza a un joven. Pareció un acto propio de las dictaduras
criminales del Cono Sur en la década de los setenta. Los vecinos dieron
aviso a la policía del municipio Chacao que enfrentó a tiros a los
integrantes del vehículo. Una mujer del Sebín, la policía política
venezolana, falleció en la balacera.
A pesar de esos peligros la resistencia opositora no da indicios de
ceder. Vielma Mora está preocupado porque enfrenta la generalizada
desobediencia de la ciudadanía –un asunto que no se reduce solo a las
clases medias- y de las fuerzas vivas de la región.
El gobernador aspiraba que los Gochos, como los conoce el resto del
país, volvieran a su rutina con el fin del Carnaval, el miércoles
pasado, pero eso no ha sido posible. El lunes anunció que el transporte
público reanudaría actividades. Pero Germán Duarte, presidente del
sindicato de Transporte de la región, lo contradijo el mismo día al
advertir que no estaban dadas las condiciones ni las garantías de
seguridad para que salieran a la calle. De nada sirvió que el Ejecutivo
regional ofreciera la colaboración de la policía local.
El gobierno nacional, en otro intento más por apaciguar el conflicto sin
violencia a gran escala, instaló un conversatorio regional de paz para
replicar la experiencia que el presidente Nicolás Maduro convocó en
Caracas con sus adversarios.
El escepticismo sobre el resultado concreto de esta iniciativa es
generalizado porque no está planteado retoque alguno al modelo
político-económico. Las conversaciones se han convertido en un ajuste de
cuentas entre los bandos y en un largo diagnóstico de la situación
venezolana sin propuestas concretas para destrabar la crisis. El
chavismo se ampara en haber ganado 18 de 19 elecciones desde 1998 para
imponer el socialismo; la oposición se niega a aceptar ese modelo porque
se siente con suficiente fuerza para pactar una visión de país compartida.
Vielma intervino en esa sesión para retomar una idea que ya había
esbozado la semana pasada: que los problemas del estado Táchira se
resuelven con una visión tolerante y en sano juicio. "Seguiremos en ese
camino aunque la gente nos mal interprete y digan que somos cobardes", dijo.
El gobernador sí es partidario de un acuerdo con la oposición y así lo
planteó en un par de entrevistas con radioemisoras de Caracas. "Aquí
hace falta que alguien haga borrón y cuenta nueva. Que todos los que
están presos por cuestiones políticas sean liberados, incluyendo a
Leopoldo López (líder opositor encarcelado) e Iván Simonovis (el preso
político más emblemático de la era chavista)".
Vielma Mora luce como un rehén de un modo de razonar que su fama
contradice. Toda esta situación no deja de ser una tragedia para un
hombre que concentraba una insólita unanimidad en un país tan dividido.
Un gerente amigo de la empresa privada y una forma de comprender también
que el chavismo no solo está compuesto por enemigos del capital. Había
trabajado en el Seniat, la oficina nacional de tributos, la cual
modernizó e hizo eficiente. Los venezolanos adquirieron una cultura de
pago de impuestos en buena medida gracias a su fama de hombre honesto.
Después de su salida en 2008 trabajó con hombres de negocios
traduciéndole al comercio los cambios de biorritmo del chavismo a la
hora de hacer negocios. Ninguna de esas credenciales le ha servido para
poder tender puentes. Es la tragedia del chavista eficiente.
http://www.cubanet.org/venezuela/la-principal-ciudad-de-los-andes-se-rebela/
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