CUANDO EL HOMBRE PIERDE SU HUMANIDAD
Angélica Mora
10 de marzo de 2014
Apuntes de una Periodista
Frankfurt – www.PayoLibre.com – Hay momentos en la historia de la
humanidad en los que el Hombre pierde su calidad de tal y se deja
dominar por lo más bajo que tiene en sí. El ser humano vuelve a la
barbarie, regresa a los tiempos de las cavernas... y todo el avance de
siglos queda hecho trizas a sus pies.
El Hombre da paso al Bárbaro que lleva consigo, dormido, pero latente en
todos estos años. Se vuelve Bestia y descarga sus odios y bajas pasiones
abusando y golpeando a los más débiles; y lo que es peor... en su furia
goza con lo que está haciendo. No hay nada más cruel que las escenas de
una guerra.
Y hoy lo estamos comprobando, no en la revisión de una escena de la
Segunda Guerra Mundial con sus horrores del nazismo, sino con
enfrentamientos que se están desarrollando frente a nosotros, en un
horroroso espectáculo de carnicería humana.
Los hechos están transcurriendo frente a nuestros ojos, en Venezuela,
bajo las órdenes del gobierno de Nicolás Maduro de aplastar sin
contemplaciones a los manifestantes.
Las escenas que han producidos estos mandatos son increíbles, dantescas,
que llenan de horror. Pareciera que están desfilando -una por una,
cuadro por cuadro- dentro de una cámara silenciosa, que no registra en
su justa medida, la justa alarma de ningún órgano internacional.
La OEA demostró frente a la crisis de Venezuela su fracaso, al igual que
la ONU. Después de esta derrota de los gobiernos que la integran, ambas
organizaciones deberían desaparecer por ineficientes y burocráticas.
Es que el grito de auxilio de Venezuela nadie lo escucha.
Mañana los que callan se rasgarán las vestiduras y dirán, como frente al
Holocausto, que no estaban enterados de las atrocidades llevadas a cabo
por el gobierno de Nicolás Maduro, hombre que ni siquiera se ha
comprobado que es venezolano.
¿Qué hay que hacer para que el grito de auxilio de Venezuela sea escuchado?
¿Cuándo reaccionaran todos los militares dignos, a tanta atrocidad?
¿Cuántos muertos, heridos y detenidos deberemos llorar para que el plazo
se cumpla?
Porque, déjenme asegurarles, todo llega... y para tanta angustia pronto
llegará un final.
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