Tuesday, July 12, 2011

La nueva dependencia

La nueva dependencia
11.07.2011 05:35 AM

Hoy, otra vez, nos hemos vuelto dependientes de la voluntad de un
hombre, Fidel Castro, quien con singular astucia logró suplir carencias
afectivas en su discípulo
Pedro Manuel Vásquez Orta

Desde Puerto La Cruz.- Ahora que estamos celebrando el Bicentenario de
nuestra independencia, la gran pregunta que deberíamos hacernos los
venezolanos es si somos, ahora, más o menos independientes que antes.
Podríamos comenzar analizando la palabra independencia, por ejemplo; o
mejor, vayamos a su contrario, dependencia, o también podemos ir a la
palabra que da origen a ambas: pender.

El Diccionario Larousse dice que pender significa "estar colgada alguna
cosa", es decir, algo o alguien nos suspende por algún lado que pudiera
ser el cuello, un brazo o por alguna otra cosa, que para más
redundancia, también cuelga de nosotros.

Si le anteponemos la preposición "de" estaríamos expresando, en cierta
forma, el modo, es decir, cómo estamos y en este caso estaríamos
colgados, bien jodidos, bien indefensos porque eso es peor que estar de
rodillas o de pie .El de-pendiente, entonces, está totalmente
subordinado a alguien o a algo, bajo la férula de otro, lo cual es una
condición muy triste para un ser humano, a quien Dios desde el
principio lo dotó del "libre albedrío".

En fin, que hace como 200 años estábamos bajo la férula española,
suspendidos, colgados hasta que a unos mantuanos del Valle de Caracas,
encabezados por un joven oligarca de la época, les dio por sacudirse
este yugo y guiaron al pueblo llano e ignorante a liberarse de los
imperialistas y explotadores españoles.

Ellos nos hicieron independientes, dueños y señores de nuestras vidas,
de nuestro país y de nuestras riquezas. ¿Esto será verdad, lector? Y si
lo es, ¿hasta qué punto? De los españoles, no nos hemos liberado tanto.
Por lo chiquito, lo menos, la roja le metió 3 a la Vinotinto.

Antes de eso el regaño famoso al "líder", aquel humillante ¿por qué no
te callas? Y luego, Zapatero, a cambio de apoyo internacional al líder
rojo, chupando dólares a cambio de supuestos juguetes náuticos; los
etarras confiscando terrenos y fincas y algunos fanáticos con poco seso
en calidad de asesores; invadido por 30 a 60 mil cubiches, dueños de
nuestros puertos, controlando notarías y registros, dirigiendo y
espiando a nuestros militares y ahora, con un cable submarino, pagado
por nosotros, en vías de controlar nuestras comunicaciones.

¿Y nuestras riquezas? Bueno, el ¿vicepresidente? Chávez fue liberado por
el presidente de la república de Venecuba o Cubazuela, el Dr. Fidel
Castro, para que como obediente discípulo arreglara algunos asuntillos y
garantizar que la transfusión de dólares no se interrumpa y pueda sumir
a Cuba en el caos. 200 años después, los papeles se invirtieron.

Un tenientico, sin bienes y sin fortuna, hijo de padres muy humildes,
con otros tan pobres como él, hijos del mismo pueblo, se levantan tan
sólo para revertir lo que los desgraciados y apátridas oligarcas de ayer
consiguieron.

Hoy, otra vez, nos hemos vuelto dependientes de la voluntad de un
hombre, Fidel Castro, quien con singular astucia logró suplir carencias
afectivas en su discípulo, convertirse en su padre putativo, dominar su
mente y lograr, sin disparar un tiro, hacerse de nuestro petróleo. Como
antes, estamos otra vez, colgados, suspendidos, subordinados y, de paso,
endeudados, empobrecidos y divididos. ¿Bicentenario? Un banco.

http://eltiempo.com.ve/opinion/columnistas/la-nueva-dependencia/26389

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