Monday, April 15, 2013

Victoria pírrica de Maduro abre era de incertidumbre en Venezuela

Victoria pírrica de Maduro abre era de incertidumbre en Venezuela
Publicado el Lunes, 15 Abril 2013 02:58
Por Sergio Valdivieso

Tras una prolongada espera de la decisión del Consejo Nacional Electoral
(CNE) y la palabra de su presidenta Tibisay Lucena, Nicolás Maduro fue
proclamado a la medianoche del domingo como ganador en los comicios
presidenciales en Venezuela.

La proclamación de la victoria de Maduro fue con una mínima mayoría del
50.66 por ciento de los votos escrutados contra el 49.06 por ciento de
los alcanzados por el candidato opositor Henrique Capriles Radonski.
Esto quiere decir, siguiendo con los números de Tibisay, que el
presidente en funciones recibió el respaldo de 7,505,338 votantes y su
rival, 7,270,403. La diferencia es de apenas 234,935 votos, cuando se
había recopilado el 99 por ciento de las actas de los colegios electores.

Los resultados de esta elección dejan un panorama de total incertidumbre
entre los venezolanos y una Venezuela más dividida que nunca. Y deja
también un país en ascuas entre la proclamación de victoria de Maduro y
la lógica negativa de Capriles a reconocer los resultados de una
votación demasiado cerrada para ser creíble.

Pero más allá de partidismos y posicionamientos de bando, ¿ganó
realmente Maduro? ¿Qué se desprende de una votación tan cerrada en un
país simétricamente dividido en sus preferencias políticas? ¿Quién puede
proclamarse victorioso en esta jornada electoral?

Malas noticias para el chavismo

Nunca con mejor precisión cabe el calificativo de pírrica para la
victoria enarbolada por Maduro. Si con toda la maquinaria oficial
engrasada a sus pies, un aparato de propaganda sin límites y los
beneficios del cadáver aún calenturiento de Hugo Chávez en su regazo
-poniendo el pajarito aparte-, el candidato del gobierno no fue capaz de
remontar a su rival por el margen de la paliza que prometía en su
campaña, algo anda mal, definitivamente muy mal en los predios del chavismo.

El anunciado triunfo de Maduro es ínfimo para el esfuerzo realizado y se
revierte en más daño para el vencedor que para el vencido. Sólo bastaba
mirar el rostro de sus seguidores en el discurso de proclamación y poner
oído a las palabras justificativas del actual presidente para percibir
que las preocupaciones son profundas, y que aun aceptando que la
votación fue como registra el CNE, resulta vergonzoso cantar rotunda
victoria cuando la diferencia de votos podrían inclinar la balanza hacia
uno u otro bando en un recuento.

No es de extrañar que en su intervención, Maduro se mostrara
extremadamente conciliatorio, repitiendo el llamado a la paz y la
tolerancia entre los venezolanos. Aceptar y pedir la auditoría no es en
este caso un acto de valentía y seguridad, sino de necesidad para
legitimar momentáneamente los resultados ante el propio pueblo
venezolano y una comunidad internacional para la que será difícil
tragarse esta guayaba madura.

En tales circunstancias, no quedaba otra para Capriles que desconocer
los resultados y reclamar un conteo de todas las actas y todos los
votos. La oposición, según dijo Capriles en su discurso luego de conocer
el veredicto del CNE, detectó y documentó 3,200 irregularidades en la
jornada electoral y no reconocerá triunfo alguno hasta que no se abra
cada caja y cada voto sea recontado.

Resultados contrapuestos

De hecho, los conteos de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) reflejan un
resultado completamente distinto al del CNE.

Habrá que seguir de cerca el concepto de revisión total que tratará de
buscar la oposición y la definición de auditoría que concibe el
oficialismo. No habían pasado minutos de la solicitud de Capriles,
cuando el jefe del Comando de Campaña Hugo Chávez, Jorge Rodríguez, se
apresuró a aclarar "auditoría no significa contar las papeletas una por
una".

Maduro no pretende perder tiempo en la espera. Ya anticipó en su
discurso lo que tratará de avanzar, incluso con la auditoría en curso:
"Ahora el plan de la patria -dijo- entra en una fase de aceleración y de
contribución".

"El gran derrotado de esta noche es usted y su gobierno", le dijo
Capriles anoche a Maduro. "Aquí la foto del país es otra, y respeto al
pueblo que votó por la otra opción, pero exiijo respeto al pueblo que
votó por nosotros. El país está en dos mitades".

Y ciertamente así parece ser. El chavismo ha sido el gran derrotado de
la jornada, por mucho que grite victoria. La mística de Hugo Chávez que
pudo impulsar y aglutinar votos para esta contienda no es para siempre.
Y Maduro y sus colaboradores más cercanos lo saben.

El escenario venezolano promete capítulos interesantes para los próximos
días. La elección de este domingo fue solo el detonador de una verdad
que se veía venir cerros abajo y que hoy no puede tapar siquiera la
galopante retórica del populismo: Maduro está desnudo. No habrá chavismo
sin Chávez.

http://cafefuerte.com/mundo/noticias-del-mundo/america-latina/2770-victoria-pirrica-de-maduro-abre-era-de-incertidumbre-en-venezuela

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