Monday, April 15, 2013

El reto de una economía a la deriva

El reto de una economía a la deriva

El vencedor en las elecciones tendrá que enfrentarse a la amenaza
combinada de recesión, alta inflación y un déficit fiscal del 12% del
Luis Prados Caracas 13 ABR 2013 - 21:58 CET24

La economía venezolana tiene dos problemas de principio: el modelo
estatista y la falta de confianza. De ahí cuelgan todos los demás. Sea
quien sea el vencedor de las elecciones presidenciales del domingo se va
a encontrar con un país al borde de la estanflación [recesión más
inflación]", afirma José Guerra, exjefe de Investigación del Banco
Central de Venezuela. "Los demás" no son dificultades pequeñas: escasez
de alimentos, alta inflación, apagones, fuerte déficit fiscal, aumento
de la deuda pública, falta de divisas y crecimiento de la histórica
dependencia del petróleo, cuyo precio, si descendiese por debajo de los
100 dólares el barril, podría suponer un verdadero cataclismo.

Pese a la gravedad de la situación, agudizada por dos devaluaciones en
los últimos dos meses del bolívar, que ha perdido un 46% de su valor,
ninguno de los dos candidatos ha dicho cuáles serían sus prioridades ni
quiénes formarían sus equipos económicos. Se han limitado a utilizar el
problema como arma arrojadiza y a anunciar promesas como la de una
subida salarial del 40% para paliar el impacto de las devaluaciones.

La polarización política que vive el país hace que sea prácticamente
imposible hallar un terreno común entre el candidato chavista y el líder
de la oposición. El presidente encargado, Nicolás Maduro, ve
acaparamiento y sabotaje por parte de la "burguesía" allí donde Henrique
Capriles encuentra control de precios, expropiaciones y mala gestión del
Gobierno. El heredero de Hugo Chávez ha prometido poner remedio a estos
males con mano dura y en el caso del sector eléctrico declararlo "asunto
de seguridad nacional" y "militarizar" todo el sistema.

"Hay ciudades de dos y tres millones de habitantes donde se va la luz
tres y cuatro veces al día", asegura Guerra. La oposición responsabiliza
del déficit eléctrico, que afecta a la mitad de los 23 Estados de
Venezuela, a la improvisación, desorden e incapacidad profesional de
quienes dirigen la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), cuyo
presidente es Argenis Chávez, hermano del caudillo fallecido. Añaden que
el régimen ha incorporado a cubanos e iraníes a la industria y que ésta
ha recibido 38.500 millones de dólares entre 2008 y 2012 para la
generación eléctrica cuyos efectos no se notan.

La escasez de alimentos es del 20%, según el Banco Central de Venezuela,
frente al 13% del año pasado. Aceite, harina de maíz, queso y pollo son
los productos con mayor índice de desabastecimiento —en torno al 40%— en
los últimos seis años, según un estudio de la empresa de investigación
de mercados, Dataanálisis. Aunque de forma menos crítica también hay
dificultades para adquirir otros bienes como productos para el aseo
personal y la limpieza del hogar. El problema afecta mucho más a las
regiones que a Caracas y más a las pequeñas tiendas de abastos que a las
grandes cadenas de supermercados.

Venezuela depende de los ingresos del petróleo para comprar en el
exterior el 70% de los alimentos que consume, que importa principalmente
de Brasil y de Estados Unidos, el gran Satán para el régimen. Años de
control de precios, nacionalizaciones de tierras y amenazas de
expropiaciones así como falta de suministros y malas comunicaciones ha
hecho que la producción de algunos productos como el maíz, el arroz o la
carne hayan caído en picado.

La inflación repuntará este año por encima del 30%, según la mayoría de
los analistas, frente al objetivo del 20% fijado por el Gobierno. La
subida salarial prometida en campaña acelerará la subida. El déficit
fiscal ha alcanzado la cifra récord del 12% del PIB, según Moody's
Investors Service, y la deuda pública, de 210.000 millones de dólares,
ha llegado al 55%. Existen además varios tipos de cambio con el dólar,
desde el oficial de seis bolívares por cada billete verde a los más de
20 en el mercado negro.

"La dependencia del petróleo ha crecido", apunta Guerra, "en 1998, antes
de Chávez, las exportaciones petroleras suponían el 75% del total y
ahora representan el 95%". Al tiempo, mientras que la producción de
crudo ha descendido respecto de hace 15 años, el consumo de gasolina se
disparó un 65% entre 1998 y 2011. Chávez congeló durante su mandato el
precio de la gasolina hasta el punto de casi regalarla —40 céntimos de
dólar el litro al cambio no oficial, que es el que se utiliza— y
actualmente el país necesita importarla. Los venezolanos consumen siete
veces más gasolina per cápita que sus vecinos colombianos, que la
compran a 1,2 dólares el litro. El populismo del combustible dio
dividendos políticos al líder bolivariano pero está en el centro de las
distorsiones que sufre la economía venezolana.

Pese a la propaganda electoral, los venezolanos son conscientes de que
vienen tiempos económicos duros. El Gobierno chavista tiene el control
absoluto de 21 actividades públicas —en 1998 solo había 11 monopolios
estatales— y su política de asistencia social ha hecho el gasto público
insostenible. "Si gana Maduro tendrá que adoptar medidas impopulares. Si
vence Capriles puede devolver cierta confianza a la economía venezolana
y atraer inversión privada y extranjera", pronostica Guerra. Tal vez. En
cualquier caso, el líder opositor ya ha dejado claro que no subirá la
gasolina.

http://internacional.elpais.com/internacional/2013/04/13/actualidad/1365883109_637518.html

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