"No podemos seguir de rodillas y con la mano extendida"
"Este gobierno quiere a los pobres más pobres y se ha dedicado a
multiplicarlos" "Queremos un país donde exista seguridad y convivencia"
María Corina, ya oficializadas sus aspiraciones presideniales, sostienee
que los venezolanos están ávidos de protección y desesperados de amor
KISAI MENDOZA
ROBERTO GIUSTI | EL UNIVERSAL
domingo 17 de julio de 2011 12:00 AM
Y llegó María: "quiero ser la primera mujer presidenta de Venezuela
porque tenemos un desafío transformador que supone encarar el modelo que
vivimos e incorporar a toda la sociedad".
En un comando de campaña lleno de afiches, pendones y pancartas, muy de
mañana, María Corina Machado oficializa su decisión, lista para, a
partir de hoy mismo, reiniciar su peregrinación por el país bajo el
signo de la madre buena y protectora que puede asimilarse a todas las
madres venezolanas en el reino del matriarcado. ¡Oh María!
-¿Cuál es la diferencia entre tus ambiciones y tus ideales? Sin ambición
no es posible ganar y sin ideales todo se reduce a buscar el poder por
el poder. ¿Para qué quiere ser presidenta una niña que lo tiene todo?
-Lo importante es que ambos factores estén alineados. Que tus ideales te
movilicen con la fuerza suficiente para plantearte logros y servicios.
Esta decisión, la más importante de mi vida, tiene contenido emocional,
racional y existencial. Pero es esencialmente espiritual. Dedicar la
vida y arriesgarlo todo porque adoro a mi país, lo amo con pasión y
quiero que nuestros hijos crezcan con las mejores oportunidades en una
sociedad de hombres y mujeres libres.
-¿Cuándo te nació la idea? ¿Es una decisión impulsada por la situación
del país o sentiste que estabas predestinada? A juzgar por el lema de
campaña ("Viene María") pareciera lo segundo.
-La que vivimos los venezolanos es una experiencia única. Muchos de
quienes teníamos planes de vida en áreas como la profesional, los
cancelamos por la pérdida progresiva de nuestras libertades. Luego, ante
la humillación que sufrimos como individuos y nación, reaccionamos. Es
cuestión de valores. La terrible destrucción material (las carreteras se
caen, los hospitales no curan, las escuelas no enseñan), no se compara
con la crisis moral del país. Piensa en las miles de mujeres que hacen
cola en Mercal y luego de marcarles los brazos y esperar horas a la
intemperie, consiguen vacíos los estantes. Piensa en los pensionados a
quienes se les quita lo suyo, en los empresarios despojados de su
propiedad, los empleados públicos obligados a bajar la cabeza. Nuestro
dilema es entre la humillación y la dignidad. Por eso debemos reaccionar
y decir "ya basta".
-Si dices que debemos reaccionar es que no hemos reaccionado. Incluso,
según las encuestas, al menos la mitad de la población está feliz de que
la "humillen".
-Eso no lo indican las encuestas, pero tampoco observo mi país a través
de ellas. Entender a Venezuela es más complejo. El presidente ganó las
elecciones apoyado por un país deseoso de una transformación profunda y
tuvo ingresos sin precedentes que debían haberse traducido en un
mejoramiento sustancial de la vida de los venezolanos. Pero lo que se
generó fue mayor subordinación al Estado y al partido de gobierno. Y eso
es intencional porque se busca tener una sociedad de rodillas y con la
mano extendida, en la consumación de un chantaje político y social.
-¿Montó el gobierno una fábrica pobres?
-Este modelo quiere a los pobres, pero los quiere más pobres y se ha
dedicado a multiplicarlos como mecanismo de control social. En paralelo,
ha desarrollado la política de exclusión, discriminación e intimidación
más feroz que se pueda imaginar en un régimen seudo democrático. Si no
eres rojo no existes, el justo está preso, el culpable es premiado. Hay
una terrible inversión de valores que lleva a la desesperanza. Y si la
inmensa mayoría del país está ávida de liberación para construir,
también existe un sector que necesita profunda y amplia protección. Esa
gente no está de acuerdo con lo que ocurre en el país, pero teme ante lo
que un proceso de transformación represente para ella.
-Criticas un modelo, pero ¿qué propones?
-Quiero un país donde haya convivencia, podamos dormir tranquilos y tu
familia esté segura Los venezolanos requieren oportunidades para
desarrollar su proyecto de vida. Que todos puedan superarse. Que
regresen quienes se fueron. Durante estos años se ha acumulado una
energía creadora que va a desbordarse cuando haya señales de confianza.
Para eso necesitamos un gobierno que trabaje para tus hijos, que diga la
verdad por dura que sea y tenga reglas de juego claras.
-Una cosa es decir la verdad siendo gobierno y otra cuando eres
candidato(a).
-Si actúas así cometes una violación de valores esenciales como la
integridad y el respeto. Esa es una de la causas que destruyó el sistema
de partidos previo a la llegada de Chávez. Se perdió la confianza en las
instituciones, la perdimos entre unos y otros y la perdimos en nosotros
mismos.
-El problema de los candidatos es que cuando dicen la verdad, pierden.
-Lo que más anhelamos los venezolanos es tener alguien en quién creer.
Cuando recorro el país me llega al corazón la frustración de quien se
siente engañado, traicionado, burlado. La gente tiene urgente necesidad
de referentes éticos. A punta de golpes maduramos para procesar la
verdad y decir con transparencia que vienen momentos duros, de trabajo y
esfuerzo. Esa es la vía segura para construir un nuevo modelo de
sociedad que permita revisar y corregir no sólo prácticas de ahora, sino
de vieja data, exacerbadas por este gobierno.
-¿Cómo cuáles?
-Rentismo, clientelismo, populismo, centralismo y autoritarismo porque
estamos ante un choque de modelos y de valores. Mientras hoy se pregona
la lucha de clases y la liquidación de la familia, yo creo en ésta y en
las redes de apoyo y de solidaridad. Aquí se plantea el colectivismo (en
el fondo se trata de que el gobierno es dueño de todo), yo creo en una
sociedad donde la gente es la propietaria y creadora de riqueza. Este
modelo es centralista y personalista, yo predico una descentralización
de verdad. Se trata de pasar de una relación estado-sociedad, basado en
el populismo, a una donde prive el desarrollo humano y las capacidades.
Es el Estado al servicio del individuo y no al contrario. Hablo de una
ruptura, un cambio radical en el modo de vida y de la sociedad.
-Un chavista diría que planteas un estado liberal. Alguien de la MUD
advertiría que se trata de un modelo socialdemócrata.
-Planteo una sociedad libre, digna y solidaria, donde haya
corresponsabilidad y un nuevo modelo de inclusión social. La pobreza no
es sólo un tema de ingresos, sino de ausencia de oportunidades y de
capacidades personales para aprovecharlas. Ampliar la clase media y
erradicar la pobreza no es monopolio del Estado, es una responsabilidad
compartida. Ahora, yo creo en la economía de mercado, la competencia y
la promoción de las inversiones. El Estado debe concentrarse en la
producción de lo que los economistas llaman bienes públicos: educación,
seguridad, infraestructura. Los privados, incluyendo extranjeros, deben
dedicarse a desarrollar el potencial extraordinario del país a través
del talento, la creatividad, la innovación y la productividad, términos
excluidos del lenguaje oficial.
-¿Cómo garantizar la gobernabilidad que permita cumplir ese cometido?
-Con el diálogo y el respeto entre los distintos sectores. Vendrá un
momento muy complejo de transición donde para garantizar la
gobernabilidad debe haber una amplia y profunda coalición y no sólo de
partidos, sino de todos los sectores de la sociedad. La situación
venezolana es particularmente adversa, dados los niveles de violencia
generada por grupos irregulares y del crimen organizado que han ido
permeando las instituciones.
-¿Qué haría un gobierno presidido por ti con las propiedades de
particulares tomadas por el gobierno?
-Cuando el Estado roba comercios, fincas, fábricas, medios que
funcionaban con criterios de competencia y productividad, el resultado
es la destrucción y la corrupción. Uno de los grandes desafíos es
establecer una relación con quienes sufrieron el despojo de su propiedad
y buscar una solución justa. Tanto para el próximo gobierno como para
los propietarios originales.
-Una reprivatización.
-No, porque la propiedad siempre estuvo en los propietarios originales a
quienes ni siquiera se les pagó. Además, la expropiación es una garantía
constitucional para proteger la propiedad de quienes han hecho
inversiones y confiado en el país. Ellos fueron víctimas de un robo por
parte del Estado.
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