Sunday, November 24, 2013

Historia antigua y mano de hierro

Publicado el domingo, 11.24.13

RAUL RIVERO: Historia antigua y mano de hierro

MADRID -- Corea del Norte y Cuba son los últimos santuarios del
socialismo. China y Vietnam, dirigidos por unos cuadros del proletariado
léperos, ambiciosos y realistas, lo contaminaron con estructuras del
capitalismo, llevaron a los altares los emblemas del dinero y dejaron a
Mao Tsé Tung y a Ho Chi Minh alelados y vacíos. Nicolás Maduro trata de
imponerlo en Venezuela a la fuerza, en la confusión de una democracia
intervenida.

Es cierto que los jefes comunistas de la isla desertan de la ortodoxia a
menudo con leves aperturas económicas para subirse el tono del arrebol y
seguir en escena, pero las estructuras de control y represión no se
apartan de los viejos manuales.

Ese es, de todas formas, el ideal político del hombre que heredó a Hugo
Chávez. Maduro es un personaje formado en los dogmas, en un cuerpo de
ideas fijas, con la noción de un mundo superado por el paso de la vida,
la tecnología, la información y los reclamos de las sociedades de
aquella región que ya saben que en el mundo pueden existir países donde
haya pan, salud, educación y libertad. Todo al mismo tiempo.

En La Habana, durante sus años de estudiante en la escuela de la Central
de Trabajadores de Cuba (CT), vivió la experiencia de un grupo que
gobernaba sin oposición reconocida, sin prensa libre, con unas fuerzas
armadas y una policía incondicionales y apoyado por un mecanismo de
chequeo al ciudadano que llega a cada cuadra, callejón, solar o batey
del país.

No hay que olvidar el plano exterior. Tenían el respaldo plano del campo
socialista que parecía inmortal hasta un minuto antes de la caída del
muro de Berlín y la complicidad o la indolencia de muchos líderes
latinoamericanos.

Aquello que el sindicalista vio, montado en los estribos de los carros
de los funcionarios, es el esquema de su gobierno, su ilusión. Entre
otras cosas, porque los políticos, aunque sean mediocres, tienen como
superobjetivo de sus viditas llegar al poder. Mucho mejor si el poder es
eterno, sin almanaque que lo apresure, aunque se vivan periodos de
alarmas y desasosiegos.

Uno de los problemas que enfrenta ahora el presidente es que el modelo
que quiere instalar en su país está derrotado y con el porvenir en
blanco. Se apoderó de la isla del Caribe a mediados del siglo pasado,
bajo una realidad completamente diferente, y en medio de un panorama
internacional que se descompuso y se estudia ahora como lo que es:
historia antigua.

Maduro tiene un año para gobernar por decreto mediante una Ley
Habilitante que le otorgó la mayoría oficialista de la Asamblea
Nacional. Dispone de tiempo para forcejear por su sueño cubano. Hugo
Chávez utilizó cuatro leyes habilitantes por periodos de seis, 12 y 18
meses y dejó tembloroso y arruinado su proyecto del llamado Socialismo
del siglo XXI.

"Me han dado una mano de hierro", dice el presidente. Y saluda a un
grupo de personas desde el Palacio de Miraflores con esa mano peligrosa,
inútil ante la realidad de una Venezuela empobrecida, rota, insegura y
convulsionada.

http://www.elnuevoherald.com/2013/11/24/1621032/raul-rivero-historia-antigua-y.html

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