Sunday, October 7, 2012

Chávez se encomienda a Dios

Venezuela: Elecciones

Chávez se encomienda a Dios
Bertrand de la Grange
Madrid 07-10-2012 - 10:32 am.

La muerte ronda las dos revoluciones agonizantes del continente, la
castrista y la bolivariana.

Después de una campaña electoral de infarto, los venezolanos decidirán
hoy si rompen el contrato que les une desde 1999 a Hugo Chávez y a su
"socialismo del siglo XXI". Las encuestas y el nerviosismo evidente de
los chavistas indican que el candidato único de la oposición plural,
Henrique Capriles, tiene una posibilidad real de llegar a la
presidencia. Sería un verdadero terremoto, y no solo en Venezuela. Los
cubanos, que reciben petróleo de Caracas en nombre de la solidaridad
ideológica, están especialmente preocupados ante la eventual llegada al
Palacio de Miraflores de un presidente hostil. Los otros países del eje
bolivariano —Bolivia, Ecuador, Nicaragua— se verían también afectados,
al perder el principal motor financiero del ALBA, la alianza económica
común. Y las organizaciones revolucionarias, como las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC), ya no se beneficiarían de la
protección venezolana.

En las últimas dos semanas de la campaña, a medida que subía la
intención de voto a favor del candidato de la Mesa de Unidad Democrática
(MUD), los militantes chavistas han incrementado su agresividad contra
los simpatizantes de Capriles —tres de ellos fueron asesinados a
balazos— y contra los enviados de la prensa internacional, acusados de
"manipular" los hechos a favor de la oposición. El chavismo entró en
pánico cuando el MUD congregó, la semana pasada, a cientos de miles de
personas en la céntrica avenida Bolívar de Caracas, hasta ahora un
bastión revolucionario vedado a la oposición. La respuesta llegó unos
días después con una manifestación multitudinaria convocada para
escuchar un discurso de Chávez. Para lograr el lleno completo, el
Gobierno y las empresas públicas dieron día libre a sus empleados,
muchos de ellos procedentes del interior del país. El viejo recurso de
los acarreados, como solía hacer el PRI mexicano en su época hegemónica
o como hicieron tanto Anastasio Somoza como los sandinistas, hasta que
los nicaragüenses se hartaron y los echaron del poder.

A diferencia de sus partidarios y de su entorno más cercano, el propio
Chávez no descarta del todo una victoria de su adversario. En un primer
momento, lo dijo para movilizar a sus huestes y prepararlas para una
"guerra civil". Sin embargo, suavizó el tono en un discurso pronunciado
en su estado natal, Barinas, el 15 de septiembre. Con lágrimas en los
ojos, el caudillo se dirigió ese día a Dios para que le diera la
victoria el 7 de octubre. No era la primera vez que pedía un favor
divino. Lo había hecho meses atrás cuando suplicó a Cristo que le
protegiera contra el cáncer que amenazaba su vida.

"No me lleves todavía, me quedan cosas por hacer", dijo entonces. Chávez
ha sobrevivido todo este tiempo, desmintiendo así los rumores que le
daban apenas unos meses de vida. Pero ahora necesita otro milagro que le
permita ganar su cuarta elección presidencial. Él mismo lo ve aún más
difícil que la lucha contra la enfermedad, y parece dispuesto a aceptar
que su deseo no se cumpla. "Si no fuera posible, de todas formas gracias
Dios mío", dijo en esa plegaria del 15 de septiembre. Claro, no podía
quedarse ahí y, para no desesperar a sus tropas, se dirigió a ellas en
términos más beligerantes: "Vamos a seguir batallando. Desplegando rumbo
hasta el 7 de octubre. […] Hasta la victoria siempre".

Quizá, el repentino talante democrático de Chávez, que contrasta con su
agresividad habitual, se deba a su fragilidad emocional a raíz de las
tres operaciones, realizadas en Cuba, para extirparle células malignas.
En cualquier caso, se respira en Caracas el fin de una época. Y si el
líder bolivariano logra finalmente la reelección, lo más probable es que
su estado de salud le impida gobernar y que los venezolanos voten de
nuevo dentro de unos meses para llevar a Capriles a la presidencia.

La muerte ronda las dos revoluciones agonizantes del continente, la
castrista y la bolivariana. Al derrotar a Chávez con el voto, los
electores contribuirán también a debilitar aún más al régimen de los
hermanos Castro. Con ello, se abre por fin la puerta a otras opciones
políticas, entre ellas la izquierda democrática, amordazada por los
partidos totalitarios que están en el poder en La Habana y en Caracas.
Habrá, quizá, algunos obstáculos más en el camino, pero cubanos y
venezolanos aspiran a tener gobiernos "normales", como Brasil, Chile o
México, de izquierda o de derecha según lo decidan los propios electores.

http://www.diariodecuba.com/internacional/13370-chavez-se-encomienda-dios

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