Friday, December 18, 2015

Maduro, ¿por quién doblan las campanas?

Maduro, ¿por quién doblan las campanas?
Venezuela está al borde de un conflicto social de proporciones
impredecibles, debido a la conducta irreflexiva de su presidente
viernes, diciembre 18, 2015 | José Simón Consuegra

TAMPA, Estados Unidos.-Venezuela está al borde de un conflicto social de
proporciones impredecibles, debido a la conducta irreflexiva de Nicolás
Maduro luego de su derrota electoral. Es cierto que su gobierno convocó
a las elecciones parlamentarias y que aceptó públicamente la derrota,
pero en menos de 72 horas, la frustración del Presidente comenzó a
agravarse y aumenta cada día. ¿Por qué este cambio? Un breve análisis
psicológico ayudará a comprender la actitud de este señor.

Debemos destacar que la situación socioeconómica de Venezuela es de tal
gravedad, que la única medida sensata para calmar la desesperación del
pueblo, sería el reconocimiento público del fracaso revolucionario y la
búsqueda de soluciones diferentes a las de un socialismo que jamás ha
logrado el bienestar de la gente en ninguna nación donde se ha
implantado. Por supuesto, dicha medida está fuera del alcance de Nicolás
Maduro, no sólo por convicciones ideológicas, sino porque el
reconocimiento de los errores no está al alcance de un ególatra, y
porque está demasiado comprometido con quienes le han acompañado en
todos los desmanes que han enlutado los hogares venezolanos.

Por todo lo anterior consideró, como única alternativa, tratar de
aliviar la tensión social mediante unas elecciones que él estaba
convencido que ganaría, "de cualquier manera y a cualquier precio"; para
esto contaba con el control absoluto de la prensa escrita, la radio, la
televisión y, por si fuera poco, de un aparato represivo organizado con
asesoramiento extranjero. Dis-ponía de jueces que obedecían sus órdenes,
de un Consejo Nacional Electoral nombrado por el propio gobierno, y algo
no menos importante: de la existencia del imperialismo, que en los
países comunistas tiene la función de cargar con la culpa de todos los
desastres y arbitrariedades que cometen a diario sus dirigentes.

Al acercarse el día de las elecciones, el miedo de Maduro se agiganta y
comienza a trasmitirlo a todos los electores, amenazando, amedrentando y
atemorizando con lanzar al pueblo a las calles si perdía. Mas al llegar
el resultado de las votaciones se enfrenta a dos situaciones
inesperadas: primero, que ha perdido, no por unos cuantos votos, sino
por una mayoría aplastante y, segundo, el ejército se niega a secundar
el fraude que pretendía hacer para salir victorioso.

Aturdido por estos golpes simultáneos, no le queda otra salida que
reconocer públicamente el fracaso, pero en la medida en que pasan las
horas comienza a aquilatar la magnitud de su derrota; muchos de los
chavistas que lo respaldaban han votado en su contra y esa actitud
atenta contra las leyes democráticas de las dictaduras, según las cuales
cuando el voto es favorable al dictador se ha ejercido la democracia,
pero si es contrario, significa traición. Por todo eso ahora es líder de
una minoría y, tanto él como Diosdado Cabello, deben haberse planteado
la misma interrogante, ¿dónde nos meteremos si todo se derrumba?

Ante esta hecatombe surgen la frustración, el miedo y la desesperación.
Frustración por no haber logrado la victoria; miedo a perderlo todo,
incluyendo la vida; y desesperación, porque es incapaz de encontrar otra
salida. Entonces aparece la ira, la cual nubla su escasa inteligencia.
Maduro comienza a lanzar bravatas y amenazas contra la nueva asamblea,
advirtiéndole que no reconocerá sus decisiones; contra los chavistas que
votaron en su contra, intimándoles con quitarles los beneficios
otorgados y, por supuesto, contra el imperialismo y la burguesía. Es
incapaz de comprender que, en estos momentos, sus actitudes tendrán el
efecto de unir a todos en su contra y la minoría, que hoy lo secunda, se
reducirá cada día más. Este hombre es incapaz de comprender que, por
encima de la disidencia, su mayor enemigo es él mismo.

Si a Nicolás Maduro le importase el bienestar del pueblo y tuviera un
mínimo de inteligencia, aceptaría la liberación de los presos políticos
antes de que se lo exigieran y escucharía las sugerencias de la nueva
Asamblea Nacional que, en última instancia le quitará del medio a
Diosdado Cabello con su aura de narcotraficante y su nuevo look de
presidiario. Pero es incapaz de hacer eso, porque siendo pequeño se cree
grande y, en su delirio, cree que él es la patria y que su poder es
absoluto. Esa idea absurda, ese rechazo a aceptar la realidad, lo
convierte en un cadáver político que, al escuchar cómo doblan las
campanas no comprende que no están doblando por la disidencia, sino por
la revolución bolivariana que él mismo asesinó.

Source: Maduro, ¿por quién doblan las campanas? | Cubanet -
https://www.cubanet.org/destacados/maduro-por-quien-doblan-las-campanas/

No comments:

Post a Comment