Tuesday, December 22, 2015

El desplome del chavismo: causas y lecciones

El desplome del chavismo: causas y lecciones
DIMAS CASTELLANOS | La Habana | 22 Dic 2015 - 1:16 pm.

Los siglos de injusticia social en América Latina caracterizados por la
violencia, las dictaduras y la corrupción administrativa se agudizaron
con el fracaso de las disimiles tentativas de solución, entre ellas la
del socialismo totalitario cubano. En ese contexto el teniente coronel
Hugo Chávez Frías, después de fracasar en su intento de golpe de Estado,
en 1998 escaló el poder en Venezuela por la vía electoral y anunció la
revolución bolivariana. Diecisiete años después, a pesar del enorme
poder acumulado, el chavismo exhibió su agotamiento.

Entre las causas evidentes del agotamiento sobresalen la incapacidad
administrativa, el descontrol de la violencia, la represión contra la
oposición, los intentos de estatizar la economía, la corrupción
galopante y el despilfarro de las riquezas nacionales. Una ojeada
retrospectiva al intenso proceso electoral que tuvo lugar entre 1998 y
2015 develan otras causas menos evidentes pero esenciales para
comprender el por qué la revolución bolivariana, concebida por Fidel
Castro y ejecutada por Chávez, se agotó con Nicolás Maduro.

Ascenso del chavismo

En diciembre de 1998 Hugo Chávez al ganar las elecciones presidenciales
con casi el 57% de los votos anunció una "revolución pacífica y
democrática". Para proveerla de una base legal promovió un referendo y
convocó una asamblea constituyente que remplazó la Carta Magna de 1961.
Aunque al referendo celebrado en abril de 1999 solo asistió el 38% de
los venezolanos, la mayoría de los asistentes lo respaldó y se redactó
una nueva Constitución, que ajustada al propósito declarado por Chávez
fue ratificada en referendo con el 72% de los votos. La victoria fue el
disparo de arrancada de la revolución bolivariana: la asamblea bicameral
se fundió en una sola cámara denominada Asamblea Nacional; el período
presidencial se aumentó de cinco a seis años; los poderes públicos se
reorganizaron; se estableció la reelección inmediata por un periodo; se
aprobó el derecho al voto de los militares activos y el país pasó
llamarse República Bolivariana de Venezuela.

En julio de 2000, haciendo uso del derecho de reelección inmediata,
Chávez se presentó y fue electo para un mandato de seis años. Entonces
solicitó a la Asamblea Nacional poderes especiales para legislar por
decreto en materia económica, social y de administración pública. Ante
ese hecho los oponentes dieron dos respuestas: el fallido golpe de
Estado de abril de 2002 y la promoción de un referendo revocatorio en
agosto de 2004, en el que Chávez fue ratificado con el 59,1% de los votos.

En las elecciones regionales y municipales de 2004 sus seguidores
ganaron el 58,31% de los votos, se impusieron en 22 de los 24 estados y
dominaron más del 80% de las alcaldías. Al igual que en 1999 Chávez
utilizó la victoria para convocar otra asamblea constituyente y reformar
la Constitución de 1999. Así estableció un mayor control del Estado
sobre los medios de comunicación y de producción. En diciembre de 2005
acrecentó el poder acumulado cuando la oposición no participó en los
comicios parlamentarios y la Asamblea Nacional quedó totalmente en manos
del Movimiento Quinta República, partido político fundado por Chávez en
1997 y disuelto en 2007 para integrarse al Partido Socialista Unido de
Venezuela (PSUV).

Equilibrio, declive y fracaso

En diciembre de 2006 Chávez se impuso por tercera vez en las elecciones
presidencialescon casi el 63% de los sufragios. Al asumir el mandato en
enero de 2007 anunció la construcción del Socialismo del siglo XXI y
lanzó el lema "Patria, Socialismo o Muerte". En la cresta de su triunfal
marcha —con un poder acumulado cercano al que Fidel Castro logró en Cuba
con la revolución de 1959— convocó otro referendo con el objetivo de
reformar la Constitución para establecer la reelección presidencial
ilimitada. Enarbolando el antinorteamericanismo durante la campaña
proclamó enfáticamente: "el que vote por el Sí está votando por Chávez,
el que vote por el No, vota por Bush". Así, en diciembre de 2007 la
mayoría votó por el No, según sus palabras por Bush. Sin embargo, el
chavismo no aprendió la lección que la derrota encerraba.

En los comicios regionales y municipales de noviembre de 2008 volvió a
conquistar la mayoría de los estados y alcaldías con el 52% de los
votos, pero la oposición se impuso en varios estados importantes. En un
nuevo referendo para eliminar los límites a la reelección de cargos, el
Sí obtuvo cerca del 55% de los votos, pero en las elecciones
parlamentarias de septiembre de 2010 perdió la mayoría absoluta que le
permitía gobernar por decreto. En octubre de 2012, en las cuartas
elecciones presidenciales, aunque alcanzó el 55,07 % de los votos contra
44,31% de Henrique Capriles, la oposición demostró su ascenso al
acumular 6,5 millones de votos. Y en diciembre de 2012, cuando Chávez
convalecía en Cuba, ayudado por una enorme campaña electoral ganó la
mayoría de las gobernaciones pero Henrique Capriles se consolidó en el
importante Estado de Miranda.

En 2013 el declive tomó cuerpo. La muerte de Hugo Chávez el 5 de marzo
precipitó las elecciones que ganó Nicolás Maduro en el mes de abril con
el 50,61% de los votos, cinco puntos menos de los obtenidos por Chávez
en su última elección presidencial. El 8 de diciembre de 2013, en las
elecciones municipales, el chavismo ganó el 76% de las alcaldías, cuatro
menos que en 2004. Y el 6 de diciembre de 2015 la revolución
bolivariana recibió un golpe mortal al perder abrumadoramente las
elecciones parlamentarias.

Cuatro causas esenciales

1. La imposibilidad en las condiciones contemporánea de emplear el poder
adquirido en las urnas como fuente de derecho para imponer una ideología
y eternizarse en el poder.
2. La no observación del tiempo —propiedad universal del movimiento del
que la política no escapa— condujo al desaprovechamiento de la
oportunidad para emprender los cambios estructurales que el país urgía,
pues los pueblos cansados de esperar requieren de soluciones para el
ahora, no para el después.
3. El continuado sufragio en el que los venezolanos aprendieron a usar
los mecanismos democráticos institucionalizados. Ello se expresó en la
división de los votos entre el 40 y el 60% durante las 20 citas
electorales a lo largo de 17 años. Lo que legitimó al chavismo, validó a
la oposición y alzó un insalvable obstáculo para desmontar la sociedad
civil e imponer un modelo totalitario.
4. Refiriéndose al maniqueísmo derecha-izquierda y
revolución-contrarrevolución, como plantea, Loris Zanatta en "Cuba entre
el Atlántico y el Pacífico, pero sin escapatoria": "la pobreza y la
desigualdad se redujo tanto en Bolivia como en Colombia, en Ecuador como
en Perú, en Brasil como en México por lo que no se ve ninguna relación
directa y empírica entre mayor equidad y color ideológico del gobierno
de turno". Y agrega que el amplio apoyo de que han disfrutado hasta
ahora los regímenes populistas se está desinflando y está creciendo la
demanda de democracias normales, sin adjetivos.

Cinco lecciones del fracaso

1. Los principios ideológicos enarbolados por los partidos políticos
tienen que subordinarse a los intereses de la nación. Cuando un partido
político se subordina a una ideología y desde ella se somete a la
economía y a la sociedad comienza el retroceso social y termina
negándose a sí mismo.
2. Aunque durante el chavismo el país recibió más divisas que en todas
las épocas anteriores debido al alto precio del petróleo, no se
aprovechó para emprender los cambios estructurales dirigidos a limitar
la alta dependencia del crudo y en su lugar se despilfarró para atraer
votos y consolidar gobiernos fuera de las fronteras.
3. Al aceptarse la vía electoral para competir por poder hay que aceptar
sus reglas. Ese es el ABC de la democracia. Lo contrario es lo que
expresó más o menos Nicolás Maduro en vísperas de las parlamentarias en
caso de que perdiera: "Pasaría a gobernar con el pueblo en unión cívico
militar", es decir, con la minoría.
4. El escenario emergido de las elecciones parlamentarias es tan
desfavorable al chavismo que, con independencia de las desesperadas
maniobras antes de la toma de posesión de la nueva Asamblea, lo único
que podrían es conducir al país a una guerra civil, pero eso no
revertiría la derrota sufrida, sino que sería su suicidio.
5. Estas lecciones del fracaso de la revolución bolivarianas son válidas
no solo para el chavismo y para la oposición, sino también para los
modelos semejantes de la región, especialmente para Cuba, país donde se
concibió la revolución bolivariana y el único donde la oposición está
impedida de existir legalmente ni se celebran elecciones libres y
democráticas. Como las libertades cívicas pueden conducir tanto a tomar
el poder como a perderlo, el Gobierno de Cuba solo tiene dos caminos: se
democratiza el país o se frenan los cambios iniciados para conservar el
poder. El problema radica en que el segundo camino no garantiza la
conservación del poder, por tanto los cambios se impondrán. Lo ideal es
que ocurran de forma pacífica y eso depende de las autoridades cubanas.

Source: El desplome del chavismo: causas y lecciones | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/internacional/1450726905_18991.html

No comments:

Post a Comment