Maduro se va a la guerra
El mandatario venezolano parece cada vez más dispuesto a sustituir el
payaso por el verdugo
Alejandro Armengol, Miami | 11/03/2015 9:16 am
Maduro se va a la guerra. Lleva consigo la felicitación de Fidel Castro
y el "apoyo incondicional" del gobierno cubano. El presidente venezolano
anunció que dirigirá un "ejercicio militar defensivo" y solicitó
superpoderes. ¿Pero realmente resuenan los tambores y están a punto los
cañones para comenzar el bombardeo?
"He ordenado hacer un ejercicio militar defensivo especial el próximo
sábado 14 de marzo. Invito a todo el pueblo de Venezuela (...) a apoyar
a la fuerza armada y a la milicia nacional en este ejercicio necesario
para marcar los puntos defensivos. Y que la patria no la toque nadie.
¡Que no la toque la bota yanqui nunca!", sentenció el mandatario.
Nicolás Maduro dijo que, como comandante en jefe de las fuerzas armadas,
dirigirá "personalmente" la actividad y apuntó que "Venezuela tiene
fuerza para defenderse" y que la nación "tiene que estar preparada
porque no puede ser jamás Libia ni Irak".
Maduro no se cansa de acusar al gobierno estadounidense de planes
conspirativos, magnicidios y golpes de Estado. Sin embargo, una guerra
no está a la vuelta de la esquina, aunque ello no implica que la
situación no sea cada vez más peligrosa.
El mandatario venezolano declaró ayer una "emergencia nacional" y pidió
al congreso superpoderes en tema de seguridad para enfrentar "agresiones
imperialistas" contra su país.
Realmente lo que está golpeando a Venezuela es la inflación, la recesión
y el desabastecimiento de productos básicos, y de ello no es culpable
EEUU, pero Maduro ha encontrado la fórmula perfecta para intentar
desviar la atención de estos problemas. Como en otras ocasiones, no hace
más que seguir una vía ya puesta en práctica por La Habana.
Lo que ha permitido al mandatario presentarse a las puertas del campo de
batalla fueron las palabras del presidente Barack Obama, al declarar una
"emergencia nacional" frente al país sudamericano por la "amenaza
inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior"
que supone la situación de derechos humanos y la corrupción en esa
nación para Estados Unidos.
Pero tras la declaración Obama no llamó a las tropas, envió un
portaviones a la zona ni desplegó los cohetes. Lo que se anunció fueron
sanciones para siete funcionarios venezolanos.
Entre la declaración del presidente estadounidense —el paso más fuerte
dado por Washington contra Caracas desde la llegada de Nicolás Maduro al
poder en 2013— y el alcance de las medidas a tomar hay una distancia
necesaria de explicar.
Anunciar una emergencia nacional no es ni mucho menos algo cercano a una
declaración de guerra de EEUU. Se trata simplemente de un instrumento
que le permite al poder ejecutivo, en determinadas circunstancias, ir
más allá de lo que haya aprobado el Congreso a la hora de dictar
sanciones contra un país. En el caso venezolano las sanciones han sido
contra un grupo reducido de funcionarios chavistas.
Lo que hay que entender es que Venezuela —una nación con la que EEUU
tiene una fuerte vínculo energético— atraviesa una crisis en aumento que
se ha traducido en una escalada de violencia, inseguridad, abuso de los
derechos y caos. Ya esta situación ha trascendido los parámetros para
considerarlo un problema nacional, y está afectando la región, y bajo
esa óptica hay que comprender que Washington lo considere una amenaza
para la seguridad de la zona y la suya propia.
Desde su llegada al poder, Maduro ha demostrado día tras día su
incapacidad para gobernar, y no hay solución a la vista. Es de esperar
incluso que todo avance para mal, y que a estas alturas esté
considerando si suspender las elecciones parlamentarias de finales de año.
El presidente venezolano ya ha anunciado que pedirá a la Asamblea
Nacional poderes especiales mediante una Ley Habilitante "para enfrentar
el imperialismo".
La ley habilitante es un dispositivo de la Constitución venezolana que
permite al jefe de Estado gobernar durante un año por decreto en temas
específicos.
Una habilitante debe ser aprobada por la mayoría especial constitucional
del 60 % de los diputados del legislativo unicameral. Ese es el
porcentaje que dispone, precisamente, el gobierno chavista, cuyos
miembros parlamentarios son 99 legisladores sobre 165.
Maduro dispuso de una habilitación legislativa a lo largo de 2014, pero
referida a temas de Economía. En este caso, lo que busca es legislar por
decreto en torno a asuntos de seguridad nacional y orden público. De
esta manera podrá conducir la represión como si gobernara bajo un estado
de excepción.
En un proceso que tiene como única razón de existencia el perpetuar en
el poder a un reducido grupo, el mecanismo de represión invade todas las
esferas de la forma más descarnada. Desde la llegada al poder del
fallecido Hugo Chávez no han cesado de aumentar la corrupción y el
delito. Ello ha continuado con Maduro. Al mismo tiempo, la escasez ha
actuado a la vez como fuerza motivadora para el delito y camisa de
fuerza que impide el desarrollo de otras actividades.
Además del rol primordial, encaminada a detener la actividad opositora,
la represión cumple también la acción y el efecto de distraer el foco de
atención sobre los graves problemas económicos que afectan a Venezuela.
Hasta el momento Maduro había sustentado en parte su presencia a través
de una farsa cotidiana —amplificada en presentaciones públicas,
comparecencias ante las cámaras y discursos inagotables— donde supuestos
atentados, conspiraciones e intentos de golpes se repetían casi a
diario. Ahora parece dispuesto a que, cada vez más, el verdugo sustituya
al payaso.
Source: Maduro se va a la guerra - Artículos - Internacional - Cuba
Encuentro -
http://www.cubaencuentro.com/internacional/articulos/maduro-se-va-a-la-guerra-322236
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