Sunday, September 23, 2012

Dios, lágrimas y guerra

Venezuela

Dios, lágrimas y guerra
Raúl River
Madrid 22-09-2012 - 8:20 am.

Nada de asesores y especialistas para la campaña electoral: Chávez se
deja guiar por su estado de ánimo.

Los 19 millones de venezolanos que deben de acudir a votar en las
elecciones presidenciales del 7 de octubre están obligados a sobrevivir
a los agobios de la vida cotidiana, sus problemas económicos y los
peligros de la violencia generalizada, bajo la cantinela implacable de
una campaña que despliega todo el poder del Estado para reelegir al
presidente Hugo Chávez.

Una mirada al panorama interno de aquel país enseña que, en los últimos
meses, con el uso de las cadenas obligatorias de radio y televisión (ha
hecho 70 trasmisiones), el jefe del Gobierno amenaza un día con la
guerra civil si pierde los comicios y, la semana siguiente, llora frente
a la cámaras con un ataque de nostalgia.

Con la potestad presidencial de utilizar a voluntad la radio y la
televisión y con la prensa independiente debilitada por 13 años de
controles y persecuciones oficiales, Chávez ha descubierto una fórmula
especial para orientar su discurso y tratar de mantenerse en el poder
otro sexenio: se deja guiar por su estado de ánimo.

Nada de asesores y especialistas. Si está molesto porque se le informa
de avances en la carrera de su opositor Enrique Capriles Radonski, le
anuncia a la nación que su rival es un majunche (una copia desvaída) que
solo podrá gobernar el territorio de Tarzán y de la mona Chita. "Eres un
cochino", le dice a Capriles, "no te disfraces. Mientras más te empeñes
en disfrazarte más te vas a conseguir conmigo. Te vamos a pulverizar
candidato del Imperio".

Otro día entra en una crisis mística y aparece bonachón y reconciliador,
más cerca del cielo que de la tierra. Asegura que es un católico
convencido, un cristiano que entregó su vida a Cristo en el momento en
que Fidel Castro le informó en Cuba de que estaba enfermo de cáncer.
"Llegué a pensar que tendría que salirme de la política, pero estoy
recuperado (...) Ahora mi vida está encomendada a Dios y al Pueblo".

La presencia de Hugo Chávez con sus salidas amenazadoras o surrealistas
va aparejada de un maratón de encuestas contradictorias. Los datos de
esas indagaciones y las dudas sobre la imparcialidad del Consejo
Nacional Electoral (controlado por partidarios del chavismo) completan
el clima que se vive en la antesala de las elecciones que pueden dejar a
Chávez en el palacio de Miraflores. O abrir el proceso de cambios que
propone el programa político de Capriles Radonski.

http://www.diariodecuba.com/internacional/13122-dios-lagrimas-y-guerra

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