Fascismo rojo en Venezuela
El Gobierno de Nicolás Maduro no se inició donde lo dejó Chávez, sino
donde lo comenzó Fidel Castro en Cuba: con la amenaza de meter en la
cárcel o eliminar a quien se le opusiera
Redacción CE, Madrid | 08/06/2017 10:44 am
El poschavismo degeneró con rapidez y violencia hacia un fascismo rojo.
Los que en este momento mandan en Venezuela han decidido acallar
mediante el atropello. Amenazar con encerrar a los que expresan
pacíficamente su desacuerdo con un régimen que ha acabado despojándose
de cualquier disfraz democrático y busca implantar una dictadura total
en el menor tiempo posible.
El Gobierno de Nicolás Maduro no se inició donde lo dejó Chávez, sino
donde lo comenzó Fidel Castro en Cuba: con la amenaza de meter en la
cárcel a quien se le opusiera —que la cumplió de inmediato— y una
campaña de desinformación destinada a desprestigiar a todo aquel que
consideraba un enemigo.
Maduro persiste a diario en recalcar que con él no hay diálogo y
negociación posible: acatar o sufrir las consecuencias. Por supuesto que
ha recurrido al viejo expediente de hablar del peligro de golpe e
Estado, incitación al caos y los desórdenes por parte del bando
contrario, así como tampoco se ha demorado un segundo en lanzar
acusaciones de que son los opositores pacíficos los responsables de las
muertes que ocurren en manifestaciones y disturbios.
¿Cuántas veces ocurrieron "sabotajes" en momentos muy precisos en Cuba,
la quema de un círculo infantil durante los días del éxodo del Mariel,
varias bombas que dieron pie a decretos gubernamentales o a la creación
de los órganos de vigilancia en cada cuadra, sin que nunca se supiera
quién en realidad había estado tras esas acciones?
En ese libreto, que en la actualidad es dictado por La Habana —incluso
con más fuerza que durante la época de Chávez— no es de extrañar que se
creen situaciones que de inmediato se utilicen para justificar la represión.
En todo ello, no hay originalidad. No lo inventaron los Castro. Existe
desde mucho antes, pero nunca se aplicó con tanta eficiencia como
durante el fascismo, el gobierno nazi y el comunismo.
Precisamente lo que está ocurriendo en toda Venezuela es que el régimen
avanza con prisa no solo en imponer una maquinaria represiva que
consolide y perpetúe su presencia, sino en otorgarle un viso de
"legalidad" con un cambio constitucional.
El desastre político que vive Venezuela es un retroceso histórico y
social. Maduro ha retrotraído al país a algo nunca vivido en Venezuela:
una dictadura como la cubana.
No lo está haciendo ni siquiera guiado por un objetivo ideológico
malsano, sino por ambición personal. Pero los fines personales no
alteran para nada lo peligrosa que se ha tornado la situación en Venezuela.
Bastan algunas referencias a lo que significó Mussolini para Italia y
para el mundo, y mencionar como luego el régimen de La Habana ha
repetido estas mismas características, para comprobar la forma en que
estas ahora se perfilan en Venezuela.
Fascismo y Ur-Fascismo
El Partido Fascista de Mussolini nació bajo la bandera de que era la
fuerza destinada a establecer un nuevo orden social, pero fue financiado
por los terratenientes y las capas más conservadoras de la sociedad
italiana. En su comienzo, el fascismo fue un movimiento urbano de
tendencia republicana, que contaba con un amplio apoyo entre la clase
media y que se extendió a las áreas campesinas. El primer gobierno de
Mussolini incluyó tanto a ministros liberales como populistas, hasta
tener la fuerza suficiente para establecer un régimen totalitario, que
subsistió durante 20 años proclamando su lealtad al rey Víctor Manuel
III y a la familia real. Sin embargo, cuando el Rey destituyó y encerró
a Mussolini, este reapareció con el apoyo nazi proclamando una nueva
república.
Mussolini fue en un comienzo un militante ateo que incluso retó a Dios a
que lo destruyera como prueba de su existencia, pero no solo pactó con
la Iglesia Católica y reconoció la soberanía del estado vaticano, sino
que gobernó con el beneplácito del papa Pío XI, los obispos y la curia
romana.
A diferencia del nazismo y el comunismo soviético, que no permitieron la
menor muestra de disidencia en los terrenos del arte y la cultura, bajo
el fascismo italiano fueron toleradas manifestaciones artísticas y
literarias que se apartaban del oficial estilo grandilocuente.
¿Quiere esto decir que existió en Italia una mayor tolerancia que en
Rusia o en Alemania? Nada de eso, el líder comunista Antonio Gramsci
murió en la cárcel, el diputado opositor Giacomo Matteotti fue asesinado
por un grupo de rufianes fascistas y el propio Mussolini se
responsabilizó del hecho. A su regreso, durante el gobierno establecido
en Saló bajo el respaldo alemán, el Duce prometió fusilar a los miembros
del Gran Consejo que habían votado en su contra, entre ellos su yerno,
el conde Galeazzo Ciano, al que ejecutó por la espalda.
Cuando algo realmente amenazaba su poder, el dictador italiano sabía que
la mejor manera de resolverlo era por la vía rápida: eliminando al
contrario.
Desde hace años los cubanos saben cuántas similitudes existen entre el
fascismo y el régimen de La Habana. No son simples coincidencias. El
Gobierno de Fidel Castro siempre fue profundamente fascista, solo que
llegó al poder con atraso, en un momento en que tal denominación ya
estaba cubierta de ignominia. Raúl Castro ha establecido breves reformas
destinadas única y exclusivamente a su sobrevivencia. Ripios a
cuentagotas en permitir timbiriches e intentos de seducción de grandes
capitales, pero en lo político una continuidad absoluta o casi absoluta.
Ur-Fascismo
Umberto Eco enuncia 14 características típicas de la ideología fascista
en su artículo Ur-Fascismo . El régimen cubano las cumple a plenitud.
Eco dice que es suficiente que una de ellas esté presente para permitir
que el fascismo se aglutine a su alrededor. Según el ensayista y
novelista italiano, en un sistema fascista no hay lucha por la vida,
sino que la vida se vive para la lucha. En tal perspectiva, todo el
mundo es educado para convertirse en un héroe. En toda mitología, un
héroe es un ser excepcional, pero bajo la ideología del fascismo total,
el heroísmo es la norma. Este culto al heroísmo está directamente
vinculado al culto de la muerte.
Decirle fascistas a los opositores pacíficos venezolanos, como ha hecho
Maduro, es un insulto soez. Señalar las similitudes entre el fascismo,
el castrismo y ese poschavismo donde la fanfarria, el sainete y el
velorio ceden cada vez más el lugar a la fuerza bruta es únicamente
advertir de un peligro.
Si el presidente Maduro está en problemas, con una situación que cada
día escapa más de sus manos, el Gobierno cubano también debe estar
preguntándose qué hizo o qué no hizo en su labor de asesoramiento de
seguridad, pero más que un problema de los maestros, lo que ha ocurrido
es que los alumnos salieron malos, indisciplinados y torpes.
Sin embargo, las intenciones no escapan con los malos resultados. Lo
único que interesa a Maduro es el poder. Es la copia de un fantoche de
un fantoche. Un mal imitador de Castro y Mussolini, pero no por ello
menos malvado.
Source: Fascismo rojo en Venezuela - Noticias - Internacional - Cuba
Encuentro -
http://www.cubaencuentro.com/internacional/noticias/fascismo-rojo-en-venezuela-329600
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