Saturday, April 22, 2017

Latinoamérica: Marchas oficialistas Vs. manifestaciones de la oposición,La izquierda continental se acerca a su fin

Latinoamérica: Marchas oficialistas Vs. manifestaciones de la oposición
La izquierda continental se acerca a su fin
Miércoles, abril 19, 2017 | Alberto Roteta Dorado

NAPLES, Estados Unidos.- La izquierda latinoamericana llegó a su fin. El
hecho de que en unas pocas naciones aún se intente reverdecer lo que
nunca fructificó no da la medida de una permanencia de esta tendencia,
sino de un remanente que hace lo imposible por sobrevivir a pesar de
reconocer su aislamiento y su imposibilidad de renacer.

Atrás van quedando sepultadas —y ojalá sea para siempre— las gastadas
fórmulas de un socialismo que pretendieron imponer desde una aparente
nueva perspectiva, ya sea como revolución bolivariana o revolución
ciudadana, para los casos de Venezuela y Ecuador respectivamente,
variantes dentro del socialismo del siglo XXI que promoviera el ya
desaparecido Hugo Chávez con consentimiento del dictador Fidel Castro.

Los desatinados conceptos de un incoherente sistema que, poniendo la
democracia como baluarte termina siempre en el totalitarismo, la
imposición y la represión, es hoy algo museable que solo encuentra
expresión en naciones como Bolivia y Nicaragua, además de las citadas
Venezuela y Ecuador, y de manera particular en Cuba con sus
especificidades y esa inmutabilidad que a través de casi seis décadas
resulta sorprendente.

Dos aspectos se destacan sobremanera en el contexto de estas últimas
semanas en relación con el ocaso izquierdista continental, y ante todo
lo que hace el oficialismo en un último intento de "salvación". Me
refiero al grupo de protestas populares de la oposición y a las
reacciones del régimen chavista en Venezuela, y al conjunto de
acontecimientos que en torno al tema de las elecciones de Ecuador han
tenido lugar en este país.

Ambos temas han sido tratados ampliamente en diversos medios, por lo que
solo me limitaré a hacer mención a la marcha y al acto que han convocado
los presidentes de estos dos países, quienes aferrados a ese intento de
sobrevivir en medio del caos que existe en ambas naciones —y cuando se
sabe que su fin es inminente— se les ha ocurrido competir con la
oposición a través de sendas tenidas en contraposición a las
manifestaciones que han emprendido grandes sectores poblacionales de
ambos países.

Hay una gran diferencia entre las marchas y manifestaciones que realiza
la oposición y las que son convocadas por el oficialismo. En las
primeras todos se lanzan a las calles de manera espontánea y en son de
protesta popular y de reclamos de sus derechos. Es lógico que existan
líderes y un sentido de organización que se logra a través de un
llamado, el cual resulta ser una invitación a la ciudadanía y no una
imposición que se hace de manera premeditada.

Como todos conocen, en las que son organizadas por el oficialismo los
participantes están obligados dado su compromiso con el sistema, en
otros casos por conservar su status como ciudadanos que responden a los
intereses del régimen, y muchos para lograr preservar sus cargos en el
gobierno. Esto les obliga a ser leales hasta el fin de sus días.

En el caso de Venezuela, su desacreditado presidente —pretendiendo hacer
la contrapartida a las acciones multitudinarias que de manera libre ha
emprendido la oposición durante todos estos días, y de manera especial
la gigantesca movilización nacional de este miércoles— ha querido dar
muestras ante el mundo de que aún hay chavistas que le son leales y que
desde su absurdo fanatismo siguen hasta la muerte las ideas que antaño
abrazara Chávez, pues como se sabe, las masas ignorantes se pronuncian
no por un madurismo, sino por un chavismo –fenómeno similar al de los
oprimidos cubanos que han jurado ser fidelistas por siempre, dejando a
un lado la insignificante figura de su actual mandatario–.

El restablecimiento del orden constitucional, la liberación de los
prisioneros políticos, la realización de elecciones democráticas y el
respeto al poder legal de la Asamblea Nacional, son los principales
elementos por los que se ha desfilado este miércoles; aunque en realidad
sería interminable la secuencia de reclamos de un pueblo que ya no logra
resistir los males causados por una dictadura que solo puede competir
con la de Cuba respecto al grado de crueldad y los modos de los que se
valen sus líderes para evadir su responsabilidad.

Nicolás Maduro no solo ha respondido con la marcha oficialista, sino que
determinó activar el plan estratégico especial cívico-militar, y firmar
como aprobación para su puesta en marcha de un operativo denominado Plan
Zamora en su primera fase verde, cuyo objetivo es derrotar lo que él
considera un golpe de Estado, así como la escalada de "violencia" —forma
de agredir las acciones de la oposición— y garantizar la paz de Venezuela.

Mientras los venezolanos siguen dispuestos a todo por lograr su
independencia, en Ecuador, la pequeña nación estremecida ante el
inesperado resultado de sus recientes elecciones, se espera una reunión
masiva del oficialismo que celebrará el fraudulento triunfo en la
tribuna de los Shyris, una de las más importantes avenidas de la capital.

Rafael Correa —siguiendo los pasos de Maduro— convocó a la ciudadanía
para este sábado concentrarse, y de manera paradójica ha precisado que
sea en favor de la democracia, la institucionalidad y la paz,
precisamente lo que le ha faltado a la nación andina en los últimos años
de su despótico mandato.

Con su acostumbrada ironía se refirió a los malos perdedores —haciendo
alusión al líder de la oposición Guillermo Lasso y a los seguidores del
Movimiento CREO-SUMA— e insistió en que los demócratas en el país son
muchos más y que la oposición solo intenta "generar inestabilidad e
incertidumbre".

De cualquier forma, estos actos que en contraposición al sentir popular
son organizados por las pocas dictaduras socialistas que van quedando en
la región no pasan de ser un buen simulacro, y una muestra de
reafirmación de lo que son capaces aquellos que en sus inicios dijeron
estar junto a las multitudes, en pos de la democracia, y que con los
años se convirtieron en verdaderos dictadores capaces de arremeter
contra aquellos que una vez los apoyaron para llegar al poder.

Estas simulaciones que, como muestra de un aparente poderío inexistente,
realizan los simpatizantes de ambos regímenes dictatoriales, no
cambiarán el curso de la historia de estas naciones, y mucho menos la
dañada imagen de sus presidentes y del socialismo como sistema social.
La oposición está en las calles dispuesta a todo. Este es el momento
para venezolanos y ecuatorianos.

Source: Latinoamérica: Marchas oficialistas Vs. manifestaciones de la
oposición CubanetCubanet -
https://www.cubanet.org/colaboradores/latinoamerica-marchas-oficialistas-vs-manifestaciones-de-la-oposicion/

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