Wednesday, October 26, 2016

Rafael Rojas: «En Venezuela crecerá la resistencia popular contra un régimen que degenera en dictadura»

Rafael Rojas: «En Venezuela crecerá la resistencia popular contra un
régimen que degenera en dictadura»
El historiador cubano asegura que en Latinoamérica «estamos viviendo una
crisis del neopopulismo, más autoritario que el populismo clásico, hay
un avance de la izquierda moderada»
CARMEN MUÑOZ - cmunozcamos Madrid
25/10/2016 19:13h - Actualizado: 26/10/2016 10:01h.

El historiador cubano Rafael Rojas (Santa Clara, 1965) está convencido
de que tanto Estados Unidos como la Unión Europea, al comenzar el
deshielo de sus relaciones con Cuba, «sabían que estaban negociando con
un régimen totalitario, en descomposición, que no iba a renunciar a la
represión». Lo que sí ha sido una sorpresa para este profesor del Centro
de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), que reside en México
desde hace 25 años, es que después de ese restablecimiento de las
relaciones diplomáticas el Gobierno de La Habana «interpusiera un freno
tan evidente a las reformas económicas que comenzó Raúl Castro». Sobre
la crisis venezolana afirma que la suspensión del referéndum revocatorio
contra Nicolás Maduro «abre otra vez el abanico de opciones para la
oposición» y pronostica tiempos de «movilización en las calles y
movilización internacional». El ensayista cubano se licenció en
Filosofía en la Universidad de La Habana -de la que su padre, Fernando
Rojas, fue rector durante doce años- y se doctoró en Historia por el
Colegio de México. Ha sido profesor visitante de las universidades de
Princeton, Columbia y Austin. En la Casa de América ha dialogado sobre
«qué queda de la revolución cubana en la izquierda latina».

-¿Qué queda de la influencia de la revolución cubana en el continente?

-Queda mucho y poco a la vez. Mucho en términos retóricos, en el
lenguaje, en cierta apelación a la intransigencia y al extremismo en las
izquierdas autoritarias. No todas las izquierdas en América Latina son
autoritarias, hay izquierdas democráticas. Pero queda muy poco
realmente. Incluso en las izquierdas más extremistas queda muy poco de
la revolución cubana en términos ideológicos, institucionales,
doctrinarios, constitucionales. La gran mayoría son democráticas, actúan
en un marco constitucional democrático, lo que no es el caso del régimen
político derivado de la revolución cubana. Un régimen político de
partido único y de control del Estado sobre la sociedad civil que no se
da en ningún país latinoamericano.

-¿La Venezuela chavista es el último reducto de la revolución cubana en
la izquierda continental?

-No me atrevería a decirlo ni siquiera para el caso del chavismo y de la
degeneración del chavismo que estamos viviendo en los últimos años bajo
Nicolás Maduro. Hubo una tendencia a la reproducción del modelo cubano
en el momento de mayor hegemonía del chavismo, a mediados de la década
pasada, pero nunca se llegó a una reproducción total del modelo cubano.
Se avanzó mucho en la estatalización, en el control de los medios de
comunicación, de la sociedad civil, pero Venezuela sigue siendo un
régimen político pluripartidista, continúa habiendo un marco
constitucional democrático, constantemente violado o violentado por el
Gobierno.

-Pero la influencia cubana sigue en forma de militares, médicos...

-Sí, son grandes aliados. El Gobierno cubano tiene alianzas geopolíticas
sólidas, sobre todo intereses, en este intercambio del subsidio
petrolero por presencia de asesores militares, políticos en Venezuela.
Hay una colaboración permanente entre ambos regímenes. Pero yo haría una
distinción en cuanto al sistema político derivado de la revolución
cubana y el modelo propiamente chavista.

-El Parlamento venezolano, de mayoría opositora, impulsa un juicio
político contra Nicolás Maduro. ¿Qué éxito le augura tras la suspensión
la semana pasada del revocatorio contra el presidente?

-La suspensión del referéndum revocatorio de facto por los tribunales
constitucionales subordinados al Gobierno de Maduro abre otra vez el
abanico de opciones para la oposición. Ante el cierre de los caminos
constitucionales propiamente ligados a los mecanismos de democracia
directa que tiene la Constitución de 1999, las opciones de los
opositores se abrirán y es muy probable que veamos una intensificación
de la manifestación pública directa, la movilización en las calles, la
movilización internacional. Aumentará la resistencia popular contra un
régimen que abre completamente una vía despótica, que degenera en una
dictadura.

«No se esperaba que aumentara el acoso fiscal contra los trabajadores
por cuenta propia, una marcha atrás a la reforma económica»

-El deshielo entre Cuba y Estados Unidos, y La Habana y Bruselas no ha
llevado cambios a la isla y sí mayor represión, según denuncian la
disidencia y organizaciones de derechos humanos. ¿Cómo explica que se
hayan restablecido las relaciones, el régimen ha salido de su
aislamiento, pero siga sin haber apertura?

-El restablecimiento de relaciones y la normalización diplomática con la
Unión Europea y Estados Unidos no se planteó como una vía de suspensión
o término de la represión en Cuba. Tanto la UE como EE.UU. sabían que
estaban negociando con un régimen totalitario, en descomposición, que no
iba a renunciar a la represión. De hecho, no creo que se hubiera
descartado lo que ha sucedido en el último año y medio, que es en efecto
un incremento de la represión, una transformación de la represión en un
mecanismo más preventivo y sistemático de arrestos temporales de los
activistas de la sociedad civil y las organizaciones opositoras para
evitar que se reúnan en un lugar público o que logren concertar agendas
de disenso en contra del régimen cubano. Era algo incluso predecible
que, ante los desafíos que le plantea la flexibilización internacional,
se endurezca en el plano político. Lo que no esperábamos ni los
analistas ni los actores internacionales involucrados es que se
interpusiera un freno tan evidente a las reformas económicas que comenzó
Raúl Castro, sobre todo entre el año 2012 y 2013, y que son el incentivo
de la normalización diplomática y restablecimiento de relaciones. En la
UE y en EE.UU. han pesado más intereses pragmáticos y comerciales que
expectativas de cambio democrático. Pero lo que no se esperaba es que el
Gobierno aumentara el acoso fiscal contra los trabajadores por cuenta
propia, contra los empresarios inmobiliarios... que hubiera una marcha
atrás a la reforma económica. Tampoco estaba previsto que la
normalización diplomática desafiara al régimen al punto de que no solo
reprimiera a la oposición sino que intentara neutralizar también
movimientos, medios alternativos de la sociedad civil, como por ejemplo
Cuba Posible o Periodismo de Barrio.

-El régimen parece dar pasos hacia adelante y hacia atrás. Usted habla
de una contrarreforma en Cuba, cuyo Gobierno acaba de anunciar la
suspensión de nuevas licencias de restaurantes o paladares. ¿Cuándo cree
que llegará la verdadera apertura económica y política? ¿Será antes o
después de 2018, cuando está previsto que se renueve la jefatura del Estado?

-No espero de aquí a 2018 algo que podríamos llamar apertura política.
En todo caso podrían darse ciertos movimientos en el sentido de una
distribución un poquito mayor del poder político, pero no un cambio de
régimen. Hay señales de un avance lento, gradual, del modelo totalitario
a un modelo autoritario nuevo que sería más parecido al venezolano, al
chino, al ruso, a todas esas modalidades de regímenes autoritarios en el
siglo XXI o modelos autoritarios incluso del siglo XX, como el PRI
(Partido Revolucionario Institucional). Modelo de partido hegemónico y
del presidencialismo fuerte mexicano, está también dentro del horizonte
hacia donde podría moverse ese régimen. Pero no esperaría una evolución
plena de aquí a febrero de 2018, cuando se producirá la sucesión de
poderes. Habrá que ver si favorece a un líder civil, de la corriente
presumiblemente reformista, o si refuerza el poder militar más
inmovilista o el poder burocrático del partido, que también es bastante
ortodoxo.

En cuanto a la reforma económica, sí esperaría una consolidación de la
corriente reformista, del aperturismo económico en la modalidad que está
planteada, que es la de un crecimiento del sector no estatal sobre las
bases actuales: dilatación de la economía de servicios, empresarios
inmobiliarios, cooperativistas, trabajadores por cuenta propia. Es un
sector no estatal ni siquiera basado en la pequeña y mediana empresa
privada con capital nacional, está basado en el pequeño negocio pero que
podría superar un 40% e incluso un 50% de la fuerza laboral en Cuba,
según estudios recientes de economistas como Carmelo Mesa-Lago. En el
último libro del profesor emérito de la Universidad de Pittsburgh,
«Voces de cambio en el sector no estatal cubano», todos los testimonios
apuntan a un endurecimiento de la represión y del control, como si el
Estado quisiera recuperar el terreno perdido en la economía por medio de
la presión fiscal, del alza de precios para los insumos, de obstáculos
para que ese sector no estatal crezca. Ahí sí que los tiempos no juegan
a favor del régimen cubano, la sucesión impulsará aún más el crecimiento
del sector no estatal.

Esos pasos atrás tienen que ver con el desafío que plantea para ese
poder el restablecimiento de relaciones con EE.UU. El discurso de Obama
en La Habana, donde llamó a desarrollar la pequeña y mediana empresa y
la sociedad civil, fue recibido por el sector más inmovilista del
Gobierno, y especialmente por Fidel Castro, como un ataque. Lo que ha
venido después es una reparación de daños por el desafío de Obama y una
desinhibición de esta corriente ortodoxa, inmovilista, contrarreformista
que está haciéndole contrapeso al sector más aperturista del Gobierno.

«Se complica aún más el camino de la paz en Colombia, pero interpreté el
"no" como una modalidad del "sí"»

-¿Qué salida ve a la paz en Colombia, tras el «no» de los ciudadanos a
los acuerdos firmados por el Gobierno Santos y las FARC en el plebiscito
del día 2? Con un frágil alto el fuego ¿Teme un regreso del conflicto
armado si los detractores del pacto y la guerrilla marxista no ceden?

-No creo que haya una vuelta a la guerra o al conflicto armado. Creo que
se complica aún más el camino de la paz, pero yo interpreté el «no» como
una modalidad del «sí». No como lo contrario, sino más bien como un
llamado a una renegociación de la paz que deje más claros los
condicionamientos para el acceso a la política democrática de las FARC y
que sea más precisa en cuanto a los esquemas de reparación de las
víctimas. No creo incluso que la mayoría de los colombianos que dijeron
«no» estén en contra de un pacto de justicia transicional como el que
propone el proyecto firmado por el presidente Juan Manuel Santos y los
líderes de las FARC. Pero probablemente deseen una justicia transicional
que dé mayores garantías de reparación a las víctimas y que acote de
modo más claro la intervención en política democrática de las FARC.

-¿Cómo ve a la izquierda latinoamericana, tras el fin del kirchnerismo
en Argentina o la destitución de Dilma Rousseff en Brasil, mientras Evo
Morales y Rafael Correa parecen haber quedado en un segundo plano? ¿Está
en crisis la izquierda populista?

-La izquierda ha pasado por un periodo, de un década más o menos, de
ascenso de la corriente neopopulista. Son corrientes que recurren a
mecanismos y resortes del populismo clásico latinoamericano de mediados
del siglo XX, el populismo de Juan Domingo Perón en Argentina o de
Getulio Vargas en Brasil. Pero son nuevas modalidades de populismo. En
algunos aspectos son más autoritarios que los populismos clásicos, por
eso prefiero llamarlos neopopulismos. Lo que estamos viviendo es una
crisis de ese neopopulismo, hay un avance de la izquierda más moderada o
de centro, de perfil socialdemócrata o socialista democrático en algunos
países. Y hay una recuperación importante de la derecha o centro derecha
en algunos países o ciudades emblemáticas, como es el caso reciente de
Sao Paulo o las pasadas elecciones presidenciales en Argentina. Pero a
la vez también hay una nueva articulación de una izquierda joven que no
va exactamente por la vía neopopulista sino por una vía neomarxista a la
que también hay que atender. Es una izquierda joven, radical, que
encontramos en países como Chile, Argentina o Brasil, que tendría
algunas sintonías con el fenómeno de Podemos en España y que no va
exactamente por el lado neopopulista, a pesar de los vínculos que
conocemos entre Podemos y el neoopulismo latinoamericano.

Source: Rafael Rojas: «En Venezuela crecerá la resistencia popular
contra un régimen que degenera en dictadura» -
http://www.abc.es/internacional/abci-rafael-rojas-venezuela-crecera-resistencia-popular-contra-regimen-degenera-dictadura-201610251913_noticia.html

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